Crítica
Para alguien que como quien esto escribe, que defiende enérgicamente el rol del diario tradicional y que resiste a los fundamentalistas de la web que le presagian -y también le desean- corta vida, la aparición de un nuevo períodico de papel es una buena noticia. Crítica está desde hoy en todos los kioscos argentinos y me permito, a partir de este hecho, realizar algunas consideraciones que apuntan fundamentalmente a lo que yo siento del periodismo. Aprovechando, además, que este domingo da un poco de respiro rugbístico después de tanto que pasó y de tanto que está por venir a partir de mañana.

La aparición de Crítica, con todo el movimiento que provoca que al frente esté un periodista talentoso como Jorge Lanata, es, a primera vista, un disparador más que interesante para que los otros diarios intenten salir del molde cómodo que le ofrece a los léctores sólo lo instántaneo, al margen de los intereses políticos y económicos que, creemos, también contendrán el que se dio a llamar “El último diario de papel”. Hoy mismo ya se pudo observar que los períodicos se esforzaron por volcar en sus páginas algo más que noticias y avisos. Veremos hasta dónde dura. Dependerá también de cómo continúe la marcha de Crítica.
Lanata apeló para este lanzamiento -el segundo de su sello, después de Página 12– a un concepto que tiene muchísimo de verdad: “La gente se entera de lo que pasa por los medios electrónicos, la tele o la radio, pero entiende lo que sucede por los diarios”. De allí se dispara uno de los slogans de Crítica: “Enterarse y entender”. Ocurre que el periodismo debería ser uno solo, y el enterarse y el entender debería incorporarse en cualquier medio. Ese es, a mi juicio, el aire fresco que han traído muchos blogs realizados por periodistas, en los cuales uno no sólo se entera, sino que también comprende todo aquello que no reflejan los grandes medios.
Es una lástima que Lanata -porque este también es su sello- no traslade estos conceptos al deporte. Ya colocar a la sección atrás de todo, detrás de espectáculos y de la cartelera, es una señal. Y hoy, por ejemplo, Crítica salió sin los resultados de los partidos de fútbol que se jugaron anoche. El enterarse, aquí no existe. Y si bien Lanata abre el juego al reconocer que lanzar un diario significa una inversión superior a los cuatro millones de dólares “para, con suerte, empezar a recuperar algo en el segundo año” y al publicar en una nota quiénes son los dueños de Crítica, debería, por ejemplo, alertar al léctor que es muy probable que todo lo que suceda después de las 21.30 no estará en las páginas de su diario, y también que el deporte se incluye casi porque no queda otra.
Tengo buenos amigos y excelentes periodistas que trabajan en Crítica. Gente honesta, que siente pasión por el periodismo. Hasta maestros, como Roberto Fernández, que es el subjefe de la sección Deportes. Por eso, desde aquí, desde un blog, le deseo larga vida a este emprendimiento, que espero que no sea el último. Tanta larga vida como a los diarios de papel. Como al periodismo que piensa, ante todo, en el que está del otro lado.






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