“Perfect” (Crónicas desde el Cedar-2)
“Come on”.
“Good”.
“Perfect”.
No estamos en ningún país del Reino Unido, sino en Champagnat, en Talar de Pacheco, en el Norte del conurbano bonaerense. La única voz que se escucha en esta mañana soleada y agradable del jueves 29 de enero del 2015 es la de Dan Richmond, ex hooker de Northampton y transformado en especialista del line. La UAR lo contrató para fortalecer esa formación, la más problemática en los últimos años y la más débil en 2014. Viene de entrenarlo al capitán Agustín Creevy en Worcester y estará toda la semana haciendo lo mismo con los Seniors Santiago Iglesias Valdez -viajó a Buenos Aires con ese fin-, Facundo Bosch y Julián Montoya, y los juveniles Gaspar Baldunciel, Ignacio Calles e Ignacio Orbán. El contacto local de Richmond es Emiliano Bergamaschi, integrante del staff de Los Pumas, quien lo sigue de cerca en cada movimiento, atendiendo lo que hacen los jugadores, transmitiéndoles los conceptos a los managers de los Cedar del resto del país que también llegaron hasta aquí por ese motivo y hasta haciendo de traductor para los pocos que no entienden el inglés.
Richmond se maneja básicamente con dos elementos: una pelota grande de plástico, de esas de playa, y el simil de amansadora para el line: un palo largo que en un extremo tiene una esfera de madera, parecida a la parte de la raqueta de ping-pong con la que se le pega a la pelotita. Con la primera trabaja la flexibilidad de los lanzadores; con la otra emula a los saltadores. En este jueves, el primer turno le corresponde a Iglesias Valdez. Cuando Richmond pide que lo llamen hace la seña de beber algo, seguido de una carcajada. Es que el apodo de Iglesias Valdez es “Porrón”. “Beer”, grita y se ríe cuando llega el tucumano. El inglés le hace varias correcciones al lanzamiento de la ovalada de quien formó parte del plantel Puma en la última gira de noviembre.
Le pregunto a Bergamaschi cuáles son los fundamentos más importantes que está incorporando Richmond: “Nos hace mucho hincapié en seguir el protocolo acordado. Lo que ha notado es que nos apuramos a veces en lanzar la pelota y eso nos lleva a perder la coordinación con los saltadores”.
– ¿Y en el entrenamiento físico? ¿No tiene que hacer el lanzador ejercicios diferentes, por ejemplo, a los de los saltadores? (Nota: la elite de la preparación física hoy trabaja sobre las necesidades físicas de cada jugador no sólo de acuerdo a su estructura muscular, sino a los puestos que ocupa y a su función en el juego).
– Sí, también ha marcado eso. Que trabajemos más en la flexibilidad que deben tener los lanzadores. Y que los jugadores incorporen la memoria muscular para cada movimiento que ensayan.
De todos los managers del Cedar que vinieron a Buenos Aires el que más interesado está en lo que ocurre es Ricardo Le Fort, responsable de la Región del NOA. Le tira su pasado de hooker, con pergaminos en Los Pumas y en aquel bravo seleccionado de Tucumán multicampeón del Argentino y ganador y peleador ante las potencias que visitaban el país. Por ejemplo, de aquella terrible con los Springboks, en noviembre de 1993, a la que los periodistas sudafricanos dieron en llamar “La Batalla de Tucumán”. Le Fort se ubica detrás del lanzador, en una tribunita -la única- de madera de cuatro escalones. A su lado está Rodrigo Martínez, quien filma todo, le pregunta luego a los jugadores qué sintieron y por último arma un compacto que queda a disposición de los entrenadores y también de los rugbiers si lo requieren. Nada de estos entrenamientos existían en los tiempos en que Le Fort arrojaba la pelota al line…
“Perfect,” repite Richmond ante distintos envíos de Bosch, uno de los nuevos Seniors. El hooker de CUBA acierta en el círculo de madera la mayoría de los intentos. Cuando el inglés le pregunta si tiene algún problema físico cuando nota un mal movimiento, Bosch le muestra la herida de la reciente operación en su hombro derecho. Pero el entrenador queda satisfecho con el trabajo. “Perfect, perfect”. Cuando Bergamaschi le pregunta si lo llama a Montoya, Richmond lo para en seco con un “No. Now, coffee break”.
…………………………………..
Bergamaschi, entrerriano de Estudiantes de Paraná, es un buen parámetro para mostrar en qué hubo evolución en la parte técnica dentro del plan de alto rendimiento de la UAR. Con pasado como jugador en el Bristol, Saracens y Worcester, todos de Inglaterra, recorrió casi todos los seleccionados, empezando en Juveniles junto a Bernardo Urdaneta, allá por 2010. Su llegada a Los Pumas fue parte de un proceso. Y vaya que resultó un signo positivo: es el gran responsable del excelente rendimiento que tuvo el scrum el año pasado. Es quien puso de nuevo en alto una marca de fábrica del rugby argentino. En silencio, con bajo perfil.
Es un recorrido que también, aunque con distintos condimentos, transitaron los que hoy están en los seleccionados: Daniel Hourcade, Raúl Pérez, Pablo Bouza, Martín Gaitán y Mauricio Reggiardo pasaron por Pumas, Pampas, Jaguares y Pumitas. O Nicolás Fernández Lobbe, que del Seven ahora será el coach de los Pumitas en el Mundial M20 en Italia. Distinto es el caso de Santiago Gómez Cora, quien por su conocimiento específico de la especialidad entró directamente como head coach del Seven.
Es que en los distintos Cedar del país hay un elemento esencial a construir, que es el del idioma del juego, que en tiempos de altísima competencia desequilibra ante iguales fuerzas físicas. Vale detenerse aquí. El jugador argentino mantiene un ADN que lo mamó en sus clubes. Es el que tiene que ver con superar la adversidad y dejar el alma en la cancha. De tanto escuchar desde chiquitos las historias de Los Pumas, cuando a uno le toca ponerse esa camiseta sabe que la celeste y blanca forma parte de la piel. Eso no se entrena; ya viene adentro. Y es un plus soberbio. Es el que apareció en el último partido con los franceses. Lo tenía desde el más joven, Tomás Lezana, hasta el más veterano, Juan Hernández.
Pero, claro, con la garra y la sangre ya no alcanzaba. Había que generar un nuevo lenguaje de juego. Como sucede en los clubes. El CASI de la Academia de los 50, el SIC del Veco de los 70 y 80 o el Hindú de ésta última década y media. Cada uno con su idioma de club. También lo tuvo el seleccionado, pero la base fue siempre el corazón. Ahora se está generando algo tan importante que lo acompañe. Con una gran virtud: se empieza desde Juveniles. Así, el que entra ya sabe lo que tiene que hacer; a qué hay que jugar. Ese idioma se profundizó con la llegada de Hourcade a Los Pumas.
Después viene todo el otro aprendizaje que tiene que ver con lo profesional: lo físico, la alimentación, el cuidado, el descanso. Lo que no dispone un amateur.
En todo ese proceso que arrancó en el 2009 con el Pladar hoy dejaron de pertenecer dos personas que tenían un rol importante: Urdaneta y Francisco Rubio. El tucumano hizo un trabajo brillante con los Juveniles. Los jugadores que estuvieron con él lo aman. Con Bergamaschi, por ejemplo, condujo una camada en la que ahora hay varios Pumas, como Tomás Lavanini, Iglesias Valdez, Facundo Isa y Matías Díaz, entre otros. Sorpresivamente, el año pasado lo mandaron a los Jaguares. Rubio fue el director nacional del Alto Rendimiento en todo este tiempo. ¿Qué pasó con ambos? Las explicaciones oficiales son que Urdaneta no era necesario porque de ahora en más habrá poca actividad para los Jaguares y que Rubio prefería otros aires (será el head coach de Liceo Naval). Sin embargo, distintas fuentes indicaron que sus salidas tuvieron que ver con choques con Hourcade.
El tucumano ganó poder dentro de la UAR por el juego y por los resultados que tuvieron Los Pumas en el 2014. Pero los dirigentes no sólo están encantados con él por este valedero motivo, sino porque, sea por cuestiones extra o deportivas, ya no figuran en el seleccionado jugadores que la dirigencia no quería ni ver, empezando por Patricio Albacete. Ya no hay reclamos, y un trabajo de pinzas que hizo la UAR con distintos sectores aledaños derivó en que las negociaciones por los contratos sean personales y que no habrá premio en dinero por ganar con Los Pumas, pese a que la UAR sí lo cobra de algunos contratos con sus sponsors. Se cortó con aquellos reclamos gremiales en grupo que tuvieron su pico máximo en la era de Agustín Pichot como capitán. Y, de alguna manera, en actual ese orden interno, que algunos prefieren llamarlo unidad, mucho tuvo que ver Hourcade.
…………………………………………………
Tan entrerriano de Estudiantes de Paraná como Bergamaschi es Javier Ortega Desio. En este jueves soleado y agradable apareció por Champagnat teñido de rubio. Me hace acordar a cuando hizo lo mismo con su pelo Martín Palermo. Pero el del tercera línea es más llamativo. Es un rubio furioso. Es el tema de la mañana. Le pregunto si se debe a alguna promesa o alguna apuesta perdida. Me contesta con un simple “Me agarró la loca”. Más tarde se extenderá algo más en una entrevista que le hizo Ceci Baran en su página Pick&Go. La pueden ver haciendo click aquí.
Como Bergamaschi en lo suyo, Ortega Desio también es un reflejo de lo que trasciende en el grupo de jugadores: la buena onda. Toda la mañana habrá risas, buen ánimo y, se nota, compañerismo. Muchos vienen entrenando juntos en el Plar desde Juveniles. Ortega Desio, quien el año pasado dejó el SIC para volverse a jugar en Estudiantes porque no podía resignar el dinero de su contrato, irrumpió en el último partido del Rugby Championship y en noviembre por las lesiones de Juan Leguizamón y Juan Fernández Lobbe. Y la rompió en los 4 partidos, try incluido a Escocia. Con pasado de tenista, a un tris de ser profesional de ese deporte, Ortega Desio es otra de las lindas historias que tiene el seleccionado. Y es un tipo al que siempre se lo ve sonriendo y de buen humor.
Con Ceci Baran somos los dos únicos periodistas esta mañana. Más tarde se agregarán Jero Tello y Daniel Salvatori, de A Pleno Rugby, quienes vienen especialmente para registrar notas y fotos del Seven, que a la noche se va a Nueva Zelanda. También está en acción el área de Prensa de la UAR. Mientras Rafael Laría me muestra las instalaciones de Champagnat, Tomás Bédouret entrevista, filma y fotografía al plantel de Pumas 7. Solo un dirigente de la UAR: Víctor Luaces, acompañado por otro Los Tilos, Pablo Cardinali.
En la sala de videos, con Yerman Fernández repasamos la intensa actividad que tendrán Los Pumas en éste año. No habrá Pensacola, sino una concentración en Sydney del 28 de junio al 10 de julio, para esperar ahí el debut en el Rugby Championship, ante los All Blacks, el 18/7, en Christchurch. Luego vuelta a la Argentina para enfrentar a los Wallabies, el 25, en Mendoza, y otro viaje, ahora a Durban, para chocar con los Springboks el 8 de agosto. Y de nuevo al país para un partido fuera de competencia con los Boks, en Buenos Aires, el 15.
El 1º de septiembre, Los Pumas viajarán a Inglaterra. El 5 enfrentarán al Leicester Tigers, en el partido homenaje a Matías Ayerza. Y, aquí lo sorprendente, no se quedarán en Inglaterra, sino que entre el 6 y el 13 estarán en Portugal, en un centro de entrenamiento que recomendó Hourcade. El 14 estarán de nuevo en Inglaterra y el 20 debutarán en el Mundial ante los All Blacks, en Wembley.
…………………………………………..
A la 1 de este jueves soleado y agradable vuelve a aparecer en escena Dan Richmond, quien mañana se dedicará a los saltadores. Ahora es el turno de Julián Montoya, el hooker de Newman que ya debutó en Los Pumas en la ventana de junio. La pelota vuela de nuevo.
“Come on”.
“Good”.
“Perfect”.
Mañana, tercera entrega. Las imágenes.






Todos al Ingoal (24°)
Todos al Ingoal (24°)
Todos al Ingoal (24°)