Vale
Fue durísimo para Los Pumas este histórico debut de hoy en la Rugby Championship. Pero también auspicioso. Porque los Springboks impusieron un rugby de un rigor físico de otro planeta y porque los argentinos, aún en desventaja, pudieron hacerles frente y jugar un partido que si se lo analiza desde lo global fue satisfactorio.
La primera impresión que dejó el duelo de esta tarde en Newlands, ante 38.843 personas, es que las diferencias entre ambos seleccionados aún son grandes. Los Springboks juegan con un rigor y un margen de error individual mínimo que todavía Los Pumas no poseen. A los argentinos les cuesta avanzar con la pelota, pero lo positivo es que lo intentaron. Sin embargo, cayeron en fallas que, todas, costaron puntos.
De errores individuales -knock-on o penales, que fueron 14 en total, 7 en cada tiempo- llegaron los tres tries sudafricanos y todo lo que metió el fabuloso Morné Steyn, 100 por ciento de efectividad a los palos y un manejo de cirujano del kick táctico, como la pelota que le puso a Bryan Habana (otra vez una pesadilla) en el último try que liquidó el score.
Pero, además, Los Pumas dispusieron de tres chances en los 6 primeros minutos de achicar diferencias y asustar en algo al rival. Tres penales, ninguno complicado, que fallaron Marcelo Bosch (el primero) y Juan Hernández (los otros dos).
Ahí, en esos errores, Los Pumas dieron demasiadas ventajas. Determinantes ante estos rivales. La cuestión es saber si en el futuro las podrán corregir.
Como se preveía, el aluvión verde se lanzó desde el comienzo. Los Pumas no tuvieron otra que defenderse -y lo hicieron de manera óptima en todo el partido, elogiados por el entrenador de los Boks, Heyneke Meyer- hasta que a los 13 minutos, con el marcador empatado en 3, Lucas González Amorosino cometió un knock-on en sus 5 yardas. Del scrum vino una infracción que Sudáfrica la jugó rápido y Zane Kirchner vulneró el ingoal.
Eso desequilibró a Los Pumas y ahí se vieron los mejores 15 minutos de los Boks. Destruyendo con sus tackles al esternón cada intento argentino y atacando con muchísima agresividad. Steyn anotó otro penal y de otro penal, vino un line, maul y try del ala Marcell Coetzee. Parecía que se venia la noche: 20-3 en 27 minutos.

Fue ahí cuando apareció el alma Puma para no dejarse llevar por delante. Se siguió con el mismo plan, sin resignar la idea y duplicando el esfuerzo.
Como siempre, fue conmovedor ver cómo Los Pumas iban de 2 o de 3 a tacklear a los sudafricanos. Y cómo se bancaban los golpes. Con ese panorama, salieron a ganar en el segundo tiempo. Y tuvieron sus chances antes descriptas.
Pero todo se terminó cuando de otro penal, la pelota salió rápida a Steyn y éste puso un kick fenomenal que Habana atrapó en el aire superando a González Amorosino y estampando el 27-6 final.
Se cerraron las chances de ganar, pero Los Pumas siguieron yendo para adelante, con mucha vergüenza y amor propio. Si había que perder, era con la cabeza alta, como lo indica la historia. Entraron bien Juan Pablo Orlandi, Marcos Ayerza y, sobre todo, Tomás Leonardi. También Martín Landajo.
Con aire fresco, más lo de siempre de Gonzalo Camacho (enorme, un animal), Horacio Agulla, Corcho Fernández Lobbe, Pato Albacete y un Hernández que jugó un gran primer tiempo, Los Pumas dejaron una buena imagen y un espacio para seguir mejorando desde ahí.
“Queremos mejorar todas las semanas”, dijo luego el capitán. “Lo de la ronda final, con todos sabiendo que nos podíamos mirar tranquilamente a la cara es algo que no me lo va a sacar nadie. Y al decirlo se me pone la piel de gallina”, remarcó.
Santiago Phelan se mostró conforme, “porque les jugamos de igual a igual. Vamos a trabajar para mejorar esos errores que nos costaron puntos, pero estamos por el buen camino. Si lo hacemos, vamos a estar cada vez más cerca de ellos”.
Otros datos optimistas para Los Pumas: la defensa (91.7 de efectividad en los tackles) y que se mejoró ostensiblemente el line (de 15 envíos se perdieron sólo 2 sobre el final pero lo mejor fue que significó una plataforma de ataque).
También cómo cerraron los caminos para que los Boks no se llevasen el punto bonus que buscaron con desesperación.
El sábado que viene es la revancha en Mendoza. Los Pumas se van de Ciudad del Cabo (en realidad viajan el lunes; los Boks lo hacen mañana a las 6) sabiendo que esto es muy difícil, pero que aprendiendo y corrigiendo quizá acorten distancias. Al fin de cuentas, ya conocen lo que es jugar la Rugby Championship.
Crédito Fotos: Rodrigo Vergara/Prensa UAR y VillarPress







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