Michingo
“Esta todo saldado”. Michingo habla con esa capacidad que tiene para mover hasta las piedras. En silencio lo escuchamos unas 300 personas que él reunió para festejar sus 70 años. Michingo es en el rugby -y en la vida- Rodolfo O’Reilly y sí, habrá que creerle, pues luce como si todo ya estuviese saldado.
El abanico de afectos de Michingo es amplio, como lo ha sido -y lo sigue siendo, al punto de que siempre uno está esperando con qué novedad se vendrá- su vida. Allí está en un primer plano su familia: Silvia, su mujer; Celina, Patricio y Alejandro, sus hijos; la legión de nietos que se lleva todos los aplausos desde sus testimonios en el video; sus hermanos; Giorgi, más amigo que yerno.
Está el rugby. Los amigos de toda la vida del CASI; los que llevan adelante ese magnífico proyecto que es Virreyes (Marcos Julianes y Carlos Ramallo a la cabeza) y más de la mitad del batallón que tumbó a los Springboks en el 82: el Bambi Soares Gache (otro entreñable amigo), Giorgi Allen (su capitán en Los Pumas), el Tano Loffreda, Rafa Madero, Perica Courreges, Serafo Dengra y Mario Negro. Claro, también, otro compañero de ruta como el Tío Joe Argento. Y más Pumas: Chirola Scolni y Tacho De Vedia.
Michingo, El Cabezón o el nuevo mote ganado en Virreyes: El Papa. Un personaje que por cuestiones de afecto, vale la confesión, ha puesto en apuros a quien esto escribe a la hora de ejercer el periodismo, aunque siempre las coincidencias le ganaron por goleada a las divergencias.
“Toda mi vida me la he pasado buscando afecto. Esta noche, ustedes se van a sus casas sabiendo que yo los quiero y yo me voy a la cama sabiendo que ustedes me quieren”. Michingo y todos los que lo acompañamos en su aniversario número 70 sabemos que es así.






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