Papuchi
Tiene 77 años, pero no se le notan. Quizá porque sigue haciendo lo que siempre le gustó: hacer jugar, divertirse, estar en una cancha. Se trata de Angel Guastella. Papuchi. Lo encontramos el jueves en la cena de Leyendas, rodeado de todos los que lo quieren y sentado en la mesa reservada para Los Pumas del 65, aquellos que comandó junto a otro maestro, Alberto Camardón.
Siempre es un placer charlar con Papuchi. No sólo por todo lo que dice, sino porque tiene el don de escuchar. Más aún en estos tiempos convulsionados y de tantas confusiones en el rugby argentino.
Papuchi está instalado desde hace un buen tiempo en Tucumán. Lo contrató Lawn Tennis para que entrene a los chicos, pero la tarea se extiende con la Unión de esa provincia. “Seis semanas allá y una acá”, cuenta Papuchi, quien sigue resaltando el valor de jugar siempre la pelota, de aconsejar siempre un pase antes que un choque. Esencia que heredó de otro maestro del rugby, Jorge Gutierrez, con quien fundó Pueyrredón, tras conocerlo en el Colegio Nacional Pueyrredón. Fue 10 de ese club, de Buenos Aires y del seleccionado argentino.
El jueves, seguramente habrá observado con tristeza todo lo que se desarrollaba alrededor de alguien a quien siempre quiso como un hijo y al que un día le insistió que era más 10 que 9. Se trata de Hugo Porta, con quien compartió muchos Pumas de alegrías y tristezas, como aquel equipazo del 85 y aquel fracaso en el Mundial del 87.
En esa particularidad que históricamente tiene el rugby argentino de crear dos fracciones, Papuchi estuvo involucrado más de la cuenta en una interna con Carlos Veco Villegas. Pero al revés de tantas y tantas pujas, Papuchi y el Veco contribuyeron al juego y a la esencia del rugby sobre todo porque nunca apelaron al golpe bajo. Fueron de frente, cada uno con su librito, cada uno como maestro de generaciones. Lamentablemente, el Veco ya no está y Papuchi eligió la tranquilidad del Interior.
Peronista e hincha de Boca, herencia de su infancia transcurrida en un conventillo de la Boca. Tipo franco, humilde, comprensivo con los que no piensan igual. Protagonista de mil historias, como la que vivió con un tucumano al que ahora se lo encuentra cada tanto: llamaron a Tucumán para que X se presente en una práctica de Los Pumas; atendió C y dijo: “X está lesionado, pero C está en condiciones de ir” y entonces termino viajando C. Obvio, X no tenía ni un rasguño.
“¿Sabés qué es lo mejor que me está pasando? Que sigo haciendo lo que más me gusta. Y eso, a esta edad, es un privilegio. Estoy todos los días en una cancha y con una pelota de rugby, transmitiendo el juego y los valores. ¿Qué más puedo pedir?”, cuenta con la risa a flor de piel.
Hoy, con el devenir de los hechos, más se lo valora a Papuchi.






Cartelera
Cartelera
Cartelera