Bleus
La locura con la que juega en los Mundiales es el sello de Francia. Lo hizo de nuevo. En un sábado de luna llena en Auckland. En el Eden Park. Cuando pocos apostaban por ella. Ante una Inglaterra que arribaba como favorita y poderosa. Otra vez aparecieron les bleus, venciendo por 19-12. Con una determinación mental tremenda. Con una tercera línea que barrió la cancha. Con un primer tiempo perfecto (16-0, dos tries) que significó un golpe de nocaut para los de Martin Johnson. Con un Marc Livremont exultante, que venía peleado con todos, especialmente con la prensa de su país, que comparaba a esta selección con la de Domenech en el Mundial de fútbol de Sudáfrica.
Sí, Francia está de nuevo en las semifinales. El primero en la historia que llega a esa instancia luego de haber perdido dos partidos en la fase regular. Recordar: este mismo equipo cayó hace una semana con Tonga, jugando un rugby paupérrimo. Pero nunca hay que darlo fuera a los franceses. Por algo son los verdugos de los All Blacks. Y en este país, en 1987, arrancaron con ese cartel cuando en la semifinal bajaron a los Wallabies. Para valorar aún más: ¡cuánto mérito el de Los Pumas en 2007 al ganarles dos veces en su propia tierra!
Fue una noche maravillosa, alimentada desde la tarde, con las calles y el Fanzone de Auckland invadidos por franceses e ingleses, vestidos con sus camisetas, cubiertos con sus banderas y pintados en sus caras. Un clima único. Difícil encontrar un lugar en el mundo donde se viva semejante fiesta del rugby. Con los buses esperando en largas filas para llevar a la multitud al Eden Park. O con los cientos que prefirieron ir a pie desde Queen’s Street, desde donde arrancaba el Fan Trail, en un recorrido que demandaba una hora para tres kilómetros.
Fiesta absoluta. Para los argentinos, que los había, y muchos, como para ir tomando la temperatura de lo que ocurrirá dentro de unas horas, cuando los que estén en ese lugar privilegiado sean Los Pumas. Y contra los All Blacks, nada menos. Atentos, porque impresiona el Eden Park. Tiemblan las piernas cuando uno va llegando. Y más aún cuando se está adentro. Es un templo del rugby.
Hinchas de los dos seleccionados, juntos, cantando en los buses. La Marsellesa, de un lado. El God Save the Queen, del otro. Un clásico del rugby europeo trasladado a un cuartos de final en el Hemisferio Sur.
Y adentro, todo fue de Francia. Cuesta creer que este mismo equipo haya sido el que perdió contra Tonga. Un francés lucía un cartel que rezaba: “Jueguen como Tonga”. Y Francia salió con una actitud fenomenal. A comerse a Inglaterra. A demolerlo a tackles y a darle rienda suelta a su otro sello, el del rugby champagne. Con un Rougerie que jugó un test memorable, al igual que Yachvili manejando la base y Clerc dándole vértigo a cada pelota. El hizo el primero y le sirvió el segundo a Medard.
Los forwards, por su parte, fueron gladiadores. Bonnaire (sobre todo él), Harinordoquy y el capitán Dusautoir brillaron de principio a fin. Estuvieron en todos lados. Defendiendo y atacando.
Inglaterra sólo reaccionó de a ratos. Llegó invicto, pero estuvo cerca de perder con Los Pumas y con Escocia. Acá, Francia lo desnudó. Y quizá hayamos visto el último partido de Jonny Wilkinson en una Copa del Mundo. Una leyenda que salió en el segundo tiempo y que no tuvo un buen torneo. Hasta anduvo flojo con el pié.
En la otra semifinal, en Wellington, Gales hizo historia otra vez en Nueva Zelandia. Como en 1987, alcanzó otra vez las semifinales. Irlanda, que venía de bajar a los Wallabies, se frustró nuevamente. Fue la última oportunidad de su extraordinaria generación liderada por el gran Brian O’Driscoll.
Los Dragones pegaron de entrada con un try de Shane Williams a los 2 minutos. Y en el arranque del segundo tiempo, Irlanda consiguió igualar en 10 con un try de Keith Earls, pero, enseguida, Gales lo liquidó con tries de Phillips y de Jonathan Davies, que lleva el mismo nombre y apellido de aquel apertura que descolló en 1987.
Curiosidad de esta semifinal que protagonizarán los del Norte: ambos llegan a esa instancia sin ser invictos y luego de haber quedado segundos en su zona. Los dos que arribaron con todos los partidos ganados, se quedaron afuera.
En horas, será otra historia. El turno del Sur. En Wellington, Springboks-Wallabies. Y aquí, en Auckland, en el Eden Park, Los Pumas yendo por la hazaña contra los All Blacks. Preparados para vivir otra fiesta de rugby.






23º
23º
23º