Emociones
La fiesta de anoche dejó varios momentos de recuerdos, vivencias y emociones. Leyendas decidió realizar dos homenajes con motivo de cumplirse números redondos. Uno, al equipo de Capital que en 1956 derrotó al combinado de Oxford Cambirdge. El otro, a Los Pumas que en 1976 perdieron por apenas un punto contra aquel fabuloso Gales, en el mítico Arms Park de Cardiff.
Para homenajear a Los Pumas del 76, los organizadores tuvieron una excelente idea: mientras esperaban en el escenario, los ex jugadores vieron entrar al salón a sus hijos, quienes les entregaron una medalla alusiva. El Chapa Branca se abrazó a sus dos hijas y se quebró en llanto.
Habló, como capitán de aquel test, Adolfo Palomo Etchegaray, quien pidió un recuerdo especial para Carlos Veco Villegas, uno de los entrenadores de ese equipo y un símbolo en la historia de nuestro rugby.
También fue emocionante lo del Salón de la Fama. El Gringo Ehrman subió con su bastón y se llevó una de las grandes ovaciones de la noche. El Chapa Branca dijo que había sido muy egoista y que por el rugby le había quitado tiempo a sus hijas, lo que lo hizo llorar de nuevo. Por el inolvidable Aitor (“Mi capitán de toda la vida”, como lo definieron Pochola Silva y José Luis García Yañez) subieron al escenario su mujer Isabel y su hijo Aitorcito.
Aitorcito sólo dijo: “Mi viejo ahora está de gira con el Negro”. El Negro es Fernández Miranda, otro símbolo del rugby que se fue y a quien Hindú recordó con el elefante que su gente hizo entrar a la cancha de Newman el día de la final con Alumni. El Negro Fernández Miranda también se dio una vuelta por el Sheraton a través del video.






Todos al Ingoal (27°)
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