No se aprende
Pareció que lo del sábado pasado no fue tenido en cuenta por los dirigentes de la URBA. Hoy, las instalaciones de Newman en Benavidez otra vez fueron desbordadas y no sólo fue un caos entrar y salir, sino conseguir un lugar. La voz del locutor pidiéndole a la gente que no saltara en las tribunas, con el partido ya jugándose, rozó el ridículo y, por suerte, no hubo nada que lamentar. Pero por suerte.
Las barras de los dos equipos se ubicaron en la misma tribuna y otra vez los caños empezaron a ceder. Además, allí había más gente de la permitida. Lo mismo en el otro sector, mientras que en el área de prensa entró cualquiera que tenía una entrada. A la final sólo la pudieron ver cómodamente los privilegiados del palco.
Había más gente con camisa con el escudo de la URBA que personal de seguridad y, ya sobre el comienzo del partido, el descontrol fue total. La final arrancó con 18 minutos de retraso y un dato insólito: cuando Pablo Deluca pitó el kick-off, el locutor dijo que hasta que no se bajaran las personas que estaban sobre las barandas no iba a empezar el partido…






17º
Todos al Ingoal (25°)
17º