Dardos
Felipe Contepomi, capitán de Los Pumas, salió a escena con el conflicto interno que vive el rugby argentino, al disparar hoy en un reportaje a La Nación que “Nuestro rugby es una hipocresía absoluta y lo de la URBA es el colmo”. El back, formado en Newman y que actualmente juega en el Toulon de Francia, agregó: “Los jugadores del PladAR cuentan con nuestro apoyo total (el de Los Pumas que están en el exterior) para tomar cualquier decisión que haya que asumir en forma conjunta”.
“Me parece que el planteo que hacen no es para nada coherente. Como si el rugby de Buenos Aires no estuviera invadido por el profesionalismo; aceptan que haya entrenadores rentados, preparadores físicos rentados, venden la camiseta de los clubes y también hay jugadores del Interior a los que reciben dándoles beneficios…Entonces, no entiendo por qué le ponen piedras al crecimiento del rugby argentino. ¿Acaso piensan que ser profesional es sólo recibir dinero? Si es así, están equivocados. Existen actitudes de profesionales también”, sostuvo el mellizo.
En un tono más moderado, el capitán del CASI, Juan Campero, coincidió con la línea argumental de Contepomi. Expresó: “Mi posición es la misma que la de la mayoría de mis compañeros de CASI. Estamos en contra de la postura de la URBA”. Llamó a recuperar el díalogo y agregó: “Los dirigentes no llevan la voz de los jugadores a la discusión en la URBA, están marcando posturas que nada tienen que ver con lo que pensamos nosotros”.
Campero también marcó otra realidad de lo que está en discusión: “Los equipos del Top 14 tienen una preparación casi idéntica a los del PladAR. Si no se entrenan con el club cinco días a la semana, tienen su personal trainer. No existe más eso de martes y jueves”.
Y aclaró con las versiones de un supuesto boicot de los jugadores al inicio del torneo de la URBA: “Esa debería ser una medida de última instancia. Antes, hay otras cosas que se pueden hacer para solucionar el problema”.
La posición de Campero se contrapone con la de la dirigencia de su club, que ha expresado que no está de acuerdo con aceptar el PladAR dentro de la órbita de la URBA.
En menos de un mes -el miércoles 17 de febrero- los clubes de la URBA celebrarán una asamblea extraordinaria en la cuál volverán a fijar posición con respecto al PladAR. Las dos alternativas que se manejan son refrendar lo votado en mayo (o sea, que los que están en el PladAR no puedan jugar en sus clubes) o estirar la transición al menos hasta comienzos del 2011.
Como señala Campero, será impresicindible en estos días recuperar el díalogo, obtener la mayor información posible y buscarle la salida más conveniente para todos a este brete que, por otro lado, ofrece espacios para una solución.






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