Prepararse
En medio de la lógica euforia perdimos de vista una palabra clave: “condicionada”. La invitación a ser parte del 4 Naciones a partir del 2012 necesita de ahora en más un trabajo arduo, porque si bien se dio el primer paso -enorme, por cierto- ahora hay que ver cómo se destraban un par de circunstancias para llegar a otra palabra clave: “definitiva”.
Con el primer visto bueno de la Sanzar, la UAR pondrá todos los cañones en resolver el modo de presentar el equipo titular en el 2012. Si fuese hoy, se sabe que eso es imposible, porque la actividad de Los Pumas está atada a la regla 9 del IRB (ventanas únicamente en junio y noviembre) y porque los jugadores que actúan acá están lejos de poder entrar a una cancha contra cualquier de los tres gigantes del Sur.
Entonces, lo primero será tratar de convencer a la gente de Francia (Unión y Liga Profesional) para ver si se consigue una excepción como la que ocurre con el 6 Naciones. Allí, la UAR tendrá la compañía del IRB. Las relaciones son buenas -no así con Inglaterra-, pero será muy complicado.
La segunda es ir cada vez más a fondo con el PladAR con varios frentes de ataque: fomentar la competencia de los Jaguares (hay un proyecto de incorporarlos a la sudafricana Vodacom Cup) y apostar a que una buena cantidad de jugadores sean convocados para integrar los equipos que disputan el Súper 15. A esto último se comprometió la Sanzar.
Será un trabajo que necesitará de paciencia, diplomacia y justeza extrama y que no alcanzará como hasta ahora, con la gestión de un pequeño grupo de dirigentes de la UAR -han hecho una gran tarea Porfirio Carreras y Ricardo García Fernández- y la capitanía de Agustín Pichot. Porque, además, y en el medio, Los Pumas tienen antes otro objetivo primordial, que es el Mundial del 2011.
Pero si todo marcha bien, podemos hacer una proyección que pinta un panorama internacional de alta competencia fantástico. Veamos: si Los Pumas juegan un 4 Naciones a partir del 2012, llegarán al siguiente Mundial (Inglaterra 2015) con cuatro torneos contra los tres mejores del planeta encima. Y no sería iluso soñar con otra semifinal.
Y, además, ese nivel de competencia también puede hacer estragos si el rugby estrena su rol olímpico (en la modalidad de Seven) en el 2016.
También habrá que resolver el “condicionada” de la Sanzar en la parte económica, pero eso -aunque suene paradójico tratándose de la Argentina- ofrece más soluciones a la vista, pues allí el IRB habría garantizado un importante salvavidas.
Si bien el 6 Naciones ofrecía un lugar mucho más cómodo -en todo sentido-, el competir mano a mano con Springboks, Wallabies y All Blacks todos los años es, a largo plazo, un menú de lujo. Pero para sentarse a esa mesa, hay que preparse. Y sumar en el sano debate, atendiendo a los intereses de todo el rugby argentino.






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