Grand Slam
Seguramente muchos no estarán de acuerdo con esto, pero varias cosas de Gales, sobre todo su vocación por jugar, me habían gustado en el Mundial. Concepto que puede sonar disparatado, teniendo en cuenta que se fue en la primera rueda y que su técnico, Gareth Jenkins, fue hasta objeto de burlas por la prensa de ese país. Pero si uno revisa aquel partidazo con Fiji que definió el pasaje a los cuartos de final observará que, más allá de los errores propios y virtudes ajenas, los Dragones Rojos tuvieron una tarde sin suerte, con cinco envíos muy factibles fallados a los palos, tres de los cuales dieron en los palos. Con uno solo que hubiese entrado, el resultado cambiaba de manos.
Lo cierto es que a apenas cinco meses de haber sido el único grande que no pasó la primera rueda del Mundial, Gales, un país donde el rugby es religión, hoy se consagró campeón invicto del 6 Naciones. No sólo bajó a Francia (27-12), el defensor del título, sino que se llevó el Grand Slam. En una noche de gloria en un Millennium sin un asiento vacío, tuvo a dos Williams (Martyn, el 7, y Shane, el 11), como sus grandes figuras y autores de los dos tries. El ala fue nominado The Man of the Match, y el wing quedó al tope de los tryman del torneo (hizo 6 en cinco test), y estiró su cuenta a 41 en 56 partidos. Tremendo.
¿Qué ocurrió para que la historia cambiase radicalmente en tan poco tiempo? Habrá, sin dudas, bastante mérito del entrenador neocelandés Warren Gatland, porque a ese rugby de manos tan tradicional y con tanta leyenda, los galeses le agregaron defensa (recibieron sólo dos tries en todo el torneo), orden en los forwards, plataforma de ataque desde el scrum, enorme coraje y, sobre todo, muchísima cabeza. En este último aspecto fue vital la increíble remontada que el equipo tuvo en el partido inaugural ante los ingleses, cuando, además, quebró el maleficio de varios años sin ganar en Twickenham. A partir de allí tomó una confianza fenomenal.
Francia, cuyo nuevo entrenador, Marc Livremont, privilegió probar jugadores por sobre cualquier resultado, nunca estuvo cerca del titulo, algo que sólo se podía dar si ganaba por 20 puntos de diferencia. Y ni siquiera se quedó con el segundo lugar, que fue para Inglaterra, que apabulló a Irlanda por 33-10 en la Catedral del rugby.
Gales volvió a escribir otro capítulo de su rica historia el mismo día en el que el enorme Jonny Wilkinson fue suplente en la Rosa y en el que la 10 fue a parar hacia la estrella que se viene, otro zurdo, Danny Cipriani, quien ante los irlandeses jugó como un veterano y, entre otras cosas, acertó los siete envios a los palos (4 penales y 3 conversiones). Un sábado en el que también Italia salió de perdedor, al vencer en Roma a Escocia por 23-20 con un try del argentino Gonzalo Canale. Y en el que quizá se haya protagonizado el último acto de Eddie O’Sullivan como entrenador de Irlanda.
Se marchó así una nueva edición de un 6 Naciones que no mostró mucho brillo de acuerdo a lo que se pudo ver por televisión, y que permite una reflexión final que a esta altura hasta puede sonar inútil: Los Pumas lo podrían haber ganado tranquilamente.






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