Finanzas
Raúl Sanz dejará de ser mañana el secretario de la Unión Argentina de Rugby (UAR). A lo largo de sus dos años de gestión ha sido, sin duda, el eje de casi todas las polémicas que se crearon alrededor de la conducción saliente. También fue la cara visible de todo lo que ocurrió en este período, que claramente tuvo su sello, con ese protagonismo y estilo que tantos odios y amores despiertan dentro del ambiente doméstico de la ovalada. El Ruso, como todos lo conocen, no dejó prácticamente escenario sin presentar batalla: jugadores, SportFive, International Rugby Board (IRB) y, en los últimos meses, dirigencia de la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA). En el recorrido deben citarse además un promedio de 14 horas diarias adentro del entrepiso de la calle Rivadavia y más de veinte viajes al exterior, acompañando, por ejemplo, a Los Pumas en toda la etapa previa al Mundial y durante la estadía en Francia. Cualquiera fuese el concepto sobre él, su accionar no pasó desapercibido.
Antes de irse, Sanz se encargó de hacer conocer algunos logros de su gestión, sobre todo en lo que hace al aspecto financiero. En el último ejercicio contable que abarca el período del 1º de octubre del 2006 al 30 de septiembre del 2007, se constata que la UAR tiene un patrimonio neto de 7.899.915 pesos. En el escrito se hace referencia a que se trata de un 7.998 por ciento más que en el 2005, cuando asumieron estas autoridades.
El ejercicio contable además prevé la deuda consursal y los futuros reclamos que podría realizar la gente de SportFive. Según estos números, en ese caso habría que pagar 4.061.197 pesos, por lo cual el saldo neto disponible quedaría en 2.808.509 pesos. “Pero estimo que hay además por lo menos cuatro millones más para cobrar”, sentencia Sanz en díalogo con este blog.
Cuando se le señala que no son pocos los que sostienen que aún, por ejemplo, no se les pagó a los jugadores del seleccionado, Sanz señala: “Sólo faltaban 11 por un tema impositivo, pero ya fue saldado todo”. ¿Todo de todo?, se le repregunta: “Todo de todo”, afirma sin desconocer que esto también generará polémicas.
La memoria que dejó Sanz y que ya fue repartida a los presidentes de todas las Uniones, detalla entre los logros, además del dinero, la actuación de Los Pumas en el Mundial; la financiación de cerca de 270 mil kilómetros de competencias regionales; el crecimiento en un 7 por ciento de los jugadores fichados y la modernización de los sistemas de enseñanza del juego. Está claro que no son pocos los que no coinciden con este diagnóstico.
“Cada uno desde su ámbito puso lo mejor de si para lograr la recuperación económico-financiera, y a pesar de algunos avatares, hemos logrado entre todos consolidar institucionalmente a la Unión Argentina de Rugby. Nos queda como objetivo fundamental preservar celosamente la institucionalidad para el beneficio de todos los actores. Que la política no entorpezca en el futuro el accionar de ninguna gestión”, termina diciendo el escrito firmado por Sanz.
“Ojalá Porfirio tenga una mejor administración que la nuestra. Lo vamos a apoyar en todo lo que necesite. Si nos llaman para tacklear, ahí estaremos”, agrega Sanz, quien en los últimos días -según él- ha estado en contacto permanente con quien mañana asumirá como nuevo presidente de la UAR. Ambos mantienen una larguísima amistad que en un momento se vio quebrada por el conflicto con SportFive, ya que Carreras integró la comisión que renegoció el vínculo en condiciones que Sanz no aceptó.
Sanz no estará mañana en la asamblea que proclamará a Carreras como nuevo presidente. Hoy viajó a Europa, donde, dice, tiene prevista una reunión la semana próxima con el presidente del IRB, el francés Bernard Lapasset. Aclara que es sólo para darle detalles de lo que fue su gestión. “Ya me fui”, cierra, sabiendo también que muchos festejarán y otros lo extrañarán.






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