Bilardo
Se ha dicho aquí en más de una ocasión que una de los tantos aspectos positivos que mostraron Los Pumas en el Mundial fue haber resaltado los valores que ofrece el rugby. El equipo argentino fomentó la amistad, el respeto y aquello de que este es un deporte que enseña a superar las adversidades y, también, a vivir un poco mejor. En este momento de euforia sería bueno trasladarlo a otros ámbitos de la sociedad, sin creerse que el rugby es el único que ofrece estas virtudes.
Carlos Bilardo será el futuro encargado del Deporte y de la Juventud en la provincia de Buenos Aires, donde más se juega al rugby en la Argentina. Lo designó Daniel Scioli, elegido el domingo como gobernador por una abrumadora mayoría. El ex director técnico de la selección de fútbol fue uno de los tantos que opinó sobre Los Pumas en los 50 días que duró la aventura en el Mundial. Rescató la cabeza del equipo. Ni el corazón ni el espíritu.
Se conoce la posición de Bilardo en cuanto al fútbol. Podría trasladárselo hacia la vida. Lo ha dicho hasta el cansancio y también están sus gestos como jugador, entrenador y periodista. Para él, al rival hay que pisarlo, y lo único importante es ganar. No existen los que pierden, como si esa no fuese una alternativa que ofrecen el juego y la vida. Sería saludable que no extienda estas consignas hacia los chicos en su nuevo rol de funcionario público. Quizá el rugby, que es un deporte aunque algunos quieran verlo como una isla, pueda tenderle una mano, más en estos momentos.
Francisco Irarrázaval, ex ala de Newman y de Los Pumas (jugó el Mundial de 1991), será, según se supo, el encargado del área deportiva del gobierno de la Ciudad que a partir de diciembre encabezará Mauricio Macri. ¿Llevará lo que mamó en el rugby a la gestión pública? Es una incógnita. Lamentablemente, el deporte nunca figura en las prioridades de los políticos.
El rugby, haciendo un poco de historia, ha tenido un lujo de pocos en el deporte. Dos integrantes de la leyenda Puma, Rodolfo O’Reilly y Hugo Porta, fueron Secretarios en las gestiones de Raúl Alfonsín y Carlos Menem, respectivamente. Michingo apuntó a fortalecer el deporte formativo a través de su plan en los clubes de barrio e intentó, sin éxito, llegar a acuerdos con el Ministerio de Educación para fortalecer el deporte en las escuelas. El ex capitán fijó la línea en la alta competencia.
Si la dirigencia del rugby argentino tiene ahora la misión de encarar -o no- la expansión de este deporte a la mayor cantidad de gente posible, los funcionarios poseen una buena oportunidad de apelar a ciertos aspectos positivos que ofrece el rugby. Esos que mostraron Los Pumas y que tienen que ver con la esencia del juego de la ovalada.






Apenas tres minutos de calor
22º
22º