Distracción
Rodrigo Roncero lanza la ovalada y Esteban Lozada alcanza a tomarla del otro lado. ¿Try? No. Son Los Pumas divirtiéndose jugando al fútbol americano con una pelota chiquita durante una parte de la práctica de esta tarde en el Parque de los Deportes de Montmercy, a la que no acudió Felipe Contepomi y de la que no participaron Juan Hernández e Ignacio Corleto.
Tranquilidad. Los tres estarían en condiciones de llegar a las semifinales del domingo contra los sudafricanos. Felipe todavía no se recuperó de la gripe que sufrió la semana pasada. Terminó destruido el test con Escocia y es probable que no haga nada hasta el viernes. En tanto, Hernández tiene un golpe en la tibia izquierda y Corleto otro golpe en la rodilla izquierda. El resto, en óptimas condiciones.
La primera parte de la práctica -la que pudimos ver los periodistas- estuvo dirigida por el norteamericano Joe Gomes, quien comandó toda la puesta a punto en Pensacola y que también estuvo aquí hasta el partido inaugural. Se lo llamó de nuevo y vino. Los Pumas se sienten a gusto con él.
Dentro de esos ejercicios, que incluyeron también piques cortos y tackles, se armó el picado de fútbol americano, con los hermanos Fernández Lobbe de mariscales de campo. Hasta que alguien dijo: “¿Y si se van los Lobbe que son los únicos que la tocan?”. Entonces, de un lado se puso Roncero y su pase cayó en las manos de Lozada. Fin de esa parte y pasaje al rugby, ya de cara al enfrentamiento con los Boks.
Como se viene apuntando desde hace varios días, Los Pumas necesitan relajarse, no exigirse con más presiones. Necesitan distracción. Llegar lo más livianos posible porque quedó claro en los últimos 20 minutos contra Escocia que la cabeza sintió el stress de llegar al objetivo primario (las semifinales) y de haber jugado tres finales como ante Francia, Irlanda y Escocia.
Hay cansancio, claro, pero también hay mucha confianza. La manifestó Corleto en la rueda de prensa del mediodía: “No nos asustan”.
Si bien Loffreda seguramente parará a los 15 titulares en la única práctica que habrá mañana, es posible arriesgar que puede haber algún cambio. Está claro que para ganarle a los Springboks hay que probar otras variantes a las exhibidas en los últimos dos test. Buscar más por afuera, mantener la pelota viva mucho tiempo, que es lo que los desconcierta a los poderosos Springboks. Fiji lo demostró en los cuartos de final.
Los Pumas están en amplias condiciones de tener un plan B. Y después de todo lo visto hasta aquí, incluso de armar un plan Z. Existe un antecedente para refrescar, más allá de que se dio en tiempos y circunstancias muy distintas. Fue el test que jugaron el 28 de junio del 2003 en Porth Elizabeth. Ese día Los Pumas los volvieron locos a los sudafricanos atacándolos por afuera. Incluso les marcaron tres tries por vía de Felipe (la gran figura de la cancha), Hernández (en sus primeras apariciones internacionales) y del tucumano José María Nuñez Piossek.
Estuve en ese partido increíble que Los Pumas lo tenían ganado. Iban arriba por 9 puntos en tiempo cumplido. Pero el árbitro galés Nigel Williams, quien ya le había anulado un try lícito a Felipe, dio más tiempo del debido, no sancionó una clara infracción de los locales y de allí cobró un penal que Louis Koen acertó desde una posición complicadísima para sellar el 26-25. Pocas veces vi un vestuario argentino con tanta bronca.
Ya se inició la cuenta regresiva. Es una misión muy difícil la del domingo en el Stade de France. Pero no es una misión imposible. Hay que creerle a Los Pumas cuando insisten con que van por más. Y ahora junto a ellos van millones.






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