Compromiso
Son 15 mujeres. Van de aquí para allá con tanta intensidad y pasión que parecen 200. Están vestidas con una camisa blanca, un pañuelo rojo y un prendedor con forma de corazón que luce sobre sus enormes corazones. Cuando hace más de un año escribí sobre ellas en Tercer Tiempo, en Clarín, titulé Las madres del rugby. Este fin de semana las pude conocer personalmente. Y confirmé lo que presentía. Es un grupo de mujeres extraordinarias, que armó a fuerza de coraje, determinación y organización un encuentro rugbístico que debería ser tomado como ejemplo a imitar. Son las mujeres que forman la Red Solidaria Federico Acosta. Ellas concretaron la primera edición de Camino a Ser Puma.
Nada estuvo librado al azar. El viernes y sábado hubo charlas completísimas para entrenadores y padres a cargo de Daniel Graco, el árbitro Miguel Peyrone y la doctora Susana Presta. El domingo a la mañana se repitió el esquema para los chicos, que escucharon con una educación asombrosa. Y a la tarde, la fiesta con los Pumas.
Estas mujeres se juntaron en el dolor cuando Fede sufrió un accidente jugando al rugby. Se unieron aún más cuando el corazón de Fede dejó de latir. Y, sin dejar sus hogares y sus trabajos, creyeron y se convenciaron que tenían una misión. Chicas, permitanme decirles así, la cumplieron a la perfección.
Como me dijo el bueno de Nico Fernández Miranda en el almuerzo: “Mi mujer me quería matar cuando le dije que no iba a estar el domingo, pero acá no podés faltar”. No, no se puede faltar. Ellas y Fede se lo merecen.






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