Magia
¿Hay lugar para la magia en el rugby actual? Hoy cumple años Juan Martín Hernández, un jugador que llenó de fantasía las canchas que pisó. El 17 de marzo de 2018, para Jaguares ante Reds, jugó su último partido y dos semanas después anunció su retiro. Por ahora, Juani no tiene sucesor. En el rugby argentino no apareció ningún jugador que se acerque a su talento y en el rugby internacional sobran los dedos de una mano para contarlos. El aniversario nos permite expresar la admiración por Juani pero, a la vez, abre un interrogante ¿Hay espacio para la fantasía en los planteos tácticos actuales?
En los setenta gente de cualquier club iba a las canchas donde jugaba Pueyrredón, solo para ver a Martín Sansot, fullback de ese equipo. Todos los que bordeaban la cancha esperaban que le llegue la pelota porque sabían que cada vez que eso sucedía había inminencia de magía. Las jugadas mas inspiradas surgían de la inspiración de Martín y el público disfrutaba con eso. Sansot no es el único, pero es el mejor ejemplo de la magía en las canchas de los años viejos. Hugo Porta, supercrack, mas cerebral, era otro que ponía fantasía en el juego. Hubo muchos cracks de ese linaje en la historia del rugby argentino e internacional. Jugadores que rompían el molde, hacían lo que nadie espera que haga un jugador y, con su talento, quebraban cualquier estructura táctica. Juan Martín Hernández, que jugó su último partido en Los Pumas el 18 de noviembre de 2017 ante Italia en Florencia, parece ser el último argentino de esa estirpe y no son muchos los que quedan en el mundo. Finn Russell, Quade Cooper, Richie Mo’unga, Damian MacKenzie, Marcus Smith, de reciente y esperanzadora aparición, son exponentes de esa raza. Seguramente cada fanático del rugby podrá sumar alguno, pero no son muchos mas. En el rugby actual las cosas no son fáciles para ellos. Nadie niega el talento de esos jugadores, pero también hay una susceptibilidad especial para criticarlos cuando algo no les sale del todo bien. Enseguida se los tilda de laguneros y parecería existir una preferencia por los jugadores prolijos que se integran mejor a la estructura táctica del equipo. Incluso a varios de ellos les cuesta abrirse el lugar para ser titulares indiscutidos en sus seleccionados. Mo’unga parece ser la excepción, y aún así, se lo critica fuerte al mínimo error. En el alto nivel del rugby actual, donde priman el tacticismo, las estadísticas y los análisis tecnológicos, parece cada vez mas acotado el espacio para esta clase de jugadores. Pero la esperanza de ver magia en las canchas nunca se pierde.
Mientras tanto celebremos a Juani Hernández. Es raro que pase, pero a veces, muy de vez en cuando, la inspiración se pone una camiseta y entra a la cancha, entonces los duendes de la fantasía vuelan sobre el pasto y nos deleitan, nos emocionan. Hace algunos años la magia salió a la cancha. Eso dice en el video Alberto Ajaka con su maravillosa voz. Mientras esperamos a su sucesor, disfrutemos del recuerdo de ese talento inigualable que jugó para el seleccionado entre 2003 y ese partido en Florencia de 2017. No es casualidad que Juan Martín Hernández se haya retirado de Los Pumas en la ciudad de las artes.
Daniel Dionisi







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