23 Confianzas
Magnífica demostración de Jaguares. En su mejor actuación desde que juega el Super Rugby, la franquicia argentina derrotó a los Brumbies australianos por 39 a 7 y se metió en la final del torneo. Desde el kick off hasta la sirena Jaguares impuso una contundente superioridad y ahora espera hasta la madrugada argentina para conocer al rival del partido decisivo. Un equipo lleno de confianza que le regaló una noche histórica al numeroso público que llenó Vélez.

Pablo Matera, el motor de Jaguares. Detrás, el espectáculo de la tribuna. Noche inolvidable en Vélez. Crédito: Jaguares Argentina.
A esta altura de la temporada Jaguares se convirtió en una formación de 23 confianzas y la locomotora del tren de las 23 confianzas se llama Pablo Matera. Cuando salió del vestuario, la locomotora se enganchó a las otras 22 confianzas detrás y las arrastró hacia la arena de Vélez, el coliseo de Jaguares. Después del kick off, la primera de las confianzas que tomó el testimonio y lo llevó hacia adelante se llama Tomás Cubelli. El medio scrum, de gran partido, apoyó el primer try después de un line robado por Guido Petti, de un rastrón de Emiliano Boffelli y de un sombrero de Joaquín Díaz Bonilla. Todo eso en tres minutos. Era el comienzo de una noche que no se olvidará, porque en cualquier viaje que se haga a la historia del rugby argentino, será difícil encontrar una actuación tan plena como la que ofreció Jaguares en Liniers. Hasta los veinte minutos el equipo local jugó un partido perfecto, sin errores. Con todos sus hombres, 15 confianzas en ese momento, haciendo exactamente lo que había que hacer para maniatar a Brumbies, llevarlo a su territorio y al mismo tiempo desplegar el juego necesario para llegar dos veces al ingoal y generar los penales que Díaz Bonilla convirtió en puntos. A los veinte, Jaguares ganaba 20 a 0. Y era la semifinal del Super Rugby! Y del otro lado estaba Brumbies, el ganador de la Conferencia Australiana! En los cuatro costados de la cancha muchos abrían los ojos incrédulos. Si bien, a esta altura de la temporada, el público argentino ya sabe que Jaguares está al nivel de los mejores de la elite, nadie podía esperar un partido tan perfecto como el que estaban presenciando. Ellos, los jugadores, por el contrario, no multiplicaban esa incredulidad. Lejos de eso, estaban muy seguros. Sabían lo que había que hacer y lo ejecutaban. Con una defensa bien alta, los quince encendidos a la hora del contacto y la pareja de medios jugando con una justeza milimétrica, desplegando el poderío del equipo con una racionalidad matemática. Brumbies aparecía desconcertado, sin poder frenar a los argentinos y con su conductor y emblema, Christian Lealiifano, totalmente confundido, sin entender por donde iba el partido. El aluvión Jaguares lo desbordaba. El equipo argentino jugaba con una concentración absoluta. Recién a los 22 cometió el primer penal. A partir de ahí Brumbies rompió el encierro y se acercó un poco, solo un poco. Pero pronto el juego volvió a campo australiano. Con la supremacía en el line (solo en el primer tiempo, Jaguares robó cinco pelotas en la hilera ), con las apariciones de Matías Moroni, que en las dos primeras pelotas que tocó llenó de electricidad al partido y puso al equipo adelante, y con el fabuloso Matera, que hasta se dió el lujo de tirar un rastrón de zurda que puso a Brumbies otra vez en sus 22. A esta altura de la temporada, Jaguares es un equipo con una confianza desbordante. Cada jugador cree plenamente en si mismo y en lo que tiene que hacer para el juego del equipo. Todos se animan y todos cumplen. Con concentración, profesionalismo y la locura justa y necesaria.
Recién sobre el final del primer tiempo Brumbies se acercó y sumó los únicos puntos que se iba a llevar en el equipaje. Y lo logró a partir del scrum, la única instancia del juego que sigue siendo deficitaria para Jaguares y el único rubro que atenta contra la enorme confianza que tiene el equipo argentino en sus virtudes. Por consecuencia, también el único rubro que levantó la castigada autoestima de los australianos en el partido de hoy. Solo a partir de una circunstancial supremacía en el fijo, Brumbies pudo quebrar, por única vez, a Jaguares.
Cómo se logra sostener y trasladar a la segunda mitad del partido una performance como la cumplida por Jaguares en el primer tiempo? Que se habla en el descanso para que eso suceda? Cómo se estimula a los jugadores ? Gonzalo Quesada, su staff y los jugadores lo saben porque, cuando parecía difícil que en la segunda parte se pudiera mantener la intensidad del primer acto, Jaguares lo logró. La fiesta siguió en el segundo tiempo.
Si bien hubo un acercamiento de Brumbies en los primeros minutos, cuando Moroni tomó una pelota recuperada, corrió paralelo a la raya y se la entregó perfecta a Matías Orlando para que definiera, el acceso a la final del Super Rugby quedó muy cerca. El try del tucumano, otra de las grandes figuras de la noche, definió el partido. Así lo sintieron los 23 jugadores argentinos, ahora mas que nunca con la confianza por las nubes, y así lo sintió Brumbies, que pareció un equipo derrotado mucho antes del cierre de la semifinal. Y hablamos de un equipo sólido, con un scrum y un maul de los mejores del certámen. Poco pudieron hacer hoy. Por eso el segundo tiempo fue una celebración. Con las tribunas encendidas y los Jaguares argentinos animándose a todo. Hasta hubo un par de scrums con buen empuje del pack argentino. Y así llegó otro try del Tostao Orlando y el cierre con Lealiifano, desconcertado, tirando un sombrero en sus 22 en la jugada que terminó con la palomita de Emiliano Boffelli que puso la chapa definitiva al marcador. Si señores, no es un sueño. Es una realidad bien concreta. Jaguares va a jugar la final del torneo mas competitivo del mundo. Y, por supuesto, no es casualidad. Es consecuencia de un camino recorrido, con pasos muy precisos para construir la enorme confianza que hoy colma a los jugadores de la franquicia argentina.
La noche vivida en Vélez es una foto de lo mucho que aporta Jaguares al Super Rugby. Seguramente las voces australianas contrarias a la participación de la franquicia argentina, que se hicieron oír hace un par de semanas, se empezaron a apagar con los fuegos artificiales que iluminaron el cielo de Liniers cuando terminó el partido. Jaguares no solo es un equipo competitivo, también es un estadio lleno de amantes del rugby. Mas de treinta mil almas participaron del magnífico espectáculo que se vivió en Vélez. Como corresponde, un equipo y un evento propios del primer mundo del rugby profesional.

Emiliano Boffelli abraza a Matías Orlando, que apoyó dos tries y fue una de las figuras del la noche. Crédito: Jaguares Argentina.
Sin perder el foco ni la humildad, Jaguares llegaba a este partido con un leve favoritismo, era banca y lo supo asumir. Hay datos que parecen obvios pero que ayudan a comprender la magnitud del momento que vive la franquicia argentina. Brumbies, una franquicia con mucha identidad e historia, llegaba con siete triunfos consecutivos y hoy se fue goleada. Jaguares será el primer equipo por fuera de las tres potencias del hemisferio sur, que jugará la final del Super Rugby. Un verdadero orgullo del rugby argentino. “Nos focalizamos en nosotros, cambiamos detalles acerca de cómo atacar y el tipo de estructuras y amenazas que le íbamos a presentar para evitar entrar en la zona donde su defensa se hace fuerte”. Así se expresó Gonzalo Quesada, demostrando que Jaguares sigue trabajando. No se detiene aunque falta poco, solo un paso, para cerrar la temporada. Así se sigue subiendo la escalera de la seguridad y determinación del equipo, que ya está en las nubes.
Ahora las 23 confianzas descansan junto a sus compañeros del plantel. Son muchos pero son uno solo, sólido, potente. Un equipo. Seguro que sueñan con otra fiesta, quieren mas. Todavía no saben cual será el escenario de esa celebración. Lo que si saben es que dentro de una semana, cuando salgan a jugar la final del Super Rugby 2019, estarán a la altura del partido. Se lo ganaron. A disfrutarlo.
Daniel Dionisi
HIGHLIGHTS
SÍNTESIS
Jaguares (39): Emiliano Boffelli, Sebastián Cancelliere, Matías Orlando, Jerónimo de la Fuente (Cap) y Matías Moroni; Joaquín Díaz Bonilla y Tomás Cubelli; Javier Ortega Desio, Tomás Lezana y Pablo Matera; Tomás Lavanini y Guido Petti; Santiago Medrano, Agustín Creevy y Mayco Vivas.
Suplentes: Nahuel Tetaz Chaparro, Julián Montoya, Enrique Pieretto, Marcos Kremer, Francisco Gorrissen, Felipe Ezcurra, Domingo Miotti y Ramiro Moyano.
Entrenador: Gonzalo Quesada.
Brumbies (7): Tom Banks, Henry Speight, Tevita Kuridrani, Irae Simone, Toni Pulu, Christian Lealiifano (cap), Joe Powell, Lachlan McCaffrey, Tom Cusack, Rob Valetini, Sam Carter, Rory Arnold, Allan Alaalatoa, Folau Fainga’a, Scott Sio.
Suplentes: Connal Mcinerney, James Slipper, Leslie Leuluaialii-Makin, Darcy Swain, Murray Douglas, Jahrome Brown, Matt Lucas, Tom Wright.
Entrenador: Dan McKellar
Primer Tiempo: 3′, 20′, Goles de Díaz Bonilla por Tries de Cubelli y Lavanini (J); 7′, 13′, Penales de Díaz Bonilla (J); 40′, Gol de Lealiifano por Try de Fainga’a
Parcial: Jaguares 20 – Brumbies 7.
Segundo Tiempo: 9′, 23′, Goles de Díaz Bonilla por Try de Orlando -2- (J); 39′, Try de Boffelli (J)
Cancha: Jose Amalfitani Stadium, Buenos Aires
Árbitro: Mike Fraser
Asistentes: Glen Jackson y Federico Anselmi
TMO: Santiago Borsani







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