Albacete (retiro oficial)
Patricio Albacete comunicó oficialmente su retiro del rugby. Tal como lo había adelantado hace un par de semanas en el programa radial “Perros de la calle”, el Pato hizo el anuncio en la redes sociales con un extenso comunicado, que transcribimos a continuación, destacando los afectos que le deja el rugby, agradeciendo a quiénes lo ayudaron y también, abordando los conflictos que lo marginaron del seleccionado. Como siempre lo hizo en la cancha, en su retiro Pato Albacete también fue al frente.
Deja el rugby una enorme leyenda de Los Pumas y de todo el rugby argentino. Salud!
Hoy a las 21.30 por Deportv se emitirá el capítulo de Leyendas dedicado al Pato Albacete.
COMUNICADO FIN DE CARRERA:
Finaliza una etapa muy importante de mi vida. Pareciera que fuera ayer, cuando mi hermano Gastón me llevó al club para que comenzara a jugar en la división que estaba entrenando… Fue mi primer entrenador y con el que compartí el amor a este deporte y al Club Manuel Belgrano del que formamos parte.
El rugby es un deporte que amo y he vivido con una enorme pasión, un formador inigualable de conceptos, convicciones y valores que transcienden el campo de juego, que se constituyó en una aventura humana. Y como en toda aventura, lo más importante no es el resultado final, sino la manera en la que construimos el camino. Frecuentemente hablamos de los valores del rugby, de su influencia y de la importancia que tiene en la formación de los jóvenes… Pero la cruda realidad es que, si no aplicamos estos valores fuera del campo de juego dando ejemplo en nuestra vida cotidiana, el privilegio del que gozamos por formar parte de esta comunidad, desaparecerá. Sin embargo y a pesar de toda la pasión con la que podemos vivirlo o la importancia que pueda tener para algunas personas, el rugby no es más que un deporte y junto a él conviven afectos y sentimientos mucho más importantes en nuestra vida.
Es por ello que, a medida que se acerca el final del camino, se va tomando más conciencia que poco importan los títulos, los reconocimientos, los premios, la cantidad de partidos jugados… Hay cosas mucho más valiosas que subyacen y que son las que realmente tienen importancia: las relaciones creadas, los amigos ganados, los momentos y las emociones vividas a través de los años. Y todo este tipo de relaciones y sentimientos cuando son genuinos, son los que a su vez, te permiten superar etapas difíciles. En este sentido, mi última temporada en Racing 92 fue, quizá, una de las más duras para mí a nivel deportivo, por las lesiones sufridas y la marca que dejaron en mi cuerpo los años de rugby, tratando siempre de jugar al máximo de mis posibilidades físicas. Aún así y a pesar de esta frustración, fue seguramente una de las mejores temporadas que me ha tocado vivir a nivel humano. Quedé sorprendido con la calidad de la gente que conocí, su amabilidad, respeto y vocación de trabajo. Me encontré con un grupo de personas muy “sanas”, donde todas trabajan buscando el beneficio del equipo, dejando el “ego” de lado, (algo sumamente difícil de encontrar en el rugby profesional hoy en día) y que es, sin duda, el elemento fundamental gracias al cual el club está teniendo regularmente excelentes temporadas.
Ya en lo personal, tuve la suerte de poder jugar muchos más años al rugby de los que hubiese imaginado jamás. Desde mi querido Manuel Belgrano hasta el más alto nivel en distintos clubes profesionales y hasta doce años de rugby internacional mayor. Me siento un afortunado por haber podido representar a mi país, haber podido viajar y haber tenido la oportunidad de vivir del deporte que amo. Pero mucho más por haber tenido la posibilidad de hacer amigos y conocer a personas de culturas tan diferentes. Muchos de estos amigos que logré gracias al rugby serán parte de mi vida para siempre y mi relación con ellos excede los límites del campo de juego… El rugby me ha permitido conocer excelentes personas, tener como compañeros de clubes a muchos otros argentinos con quienes he creado nexos muy fuertes y vivido momentos únicos e incomparables. Pude compartir el final de carrera o la despedida de clubes que han marcado, con varios de ellos – como ha sido el caso de mi compañero de batallas y amigo Manuel Carizza este año – y hasta he tenido el privilegio de compartir el final de carrera con dos leyendas del rugby internacional con quienes pude compartir numerosas temporadas: Thierry Dusautoir y Yannick Nyanga. Estos últimos, personas a quienes no solamente respeto muchísimo, sino que quiero en igual forma y los considero mis “hermanos franceses”.
He tenido la dicha de integrar un club como el Stade Toulousain en, tal vez, uno de sus mejores momentos de la historia moderna. Pude ser parte de un equipo plagado de jugadores internacionales y que, aún hoy, es considerado por muchos como uno de los mejores equipos del mundo de los últimos tiempos. Tuve como entrenadores a algunos de los más ganadores de la historia del rugby mundial como Guy Novès, Yannick Bru, Philippe Rougé-Thomas, Jean Baptiste Elissalde, etc… quienes siempre me manifestaron su mayor confianza. Pude formar parte del equipo en la consagración de numerosos títulos y, adicionalmente, hice muchos amigos con los que vivimos sensaciones que nos quedarán marcadas para siempre en la memoria. De esas que no olvidaremos nunca… Soy muy consciente que el rugby me ha dado mucho más de lo que jamás imaginé.
Ni hablar de la posibilidad que me dio en poder representar a mi país, integrando distintos seleccionados nacionales, desde las etapas juveniles al seleccionado mayor. Todos y cada uno de estos procesos fueron momentos únicos, donde pude alternar con distintos grupos, particularidades, costumbres, anécdotas, alegrías, tristezas y diferentes maneras de relacionarse. Durante todos estos procesos siempre fui consciente de estar representando no sólo a mi país, sino a mi familia, a mi club, a los míos… Una gran responsabilidad que siempre intenté llevar adelante con la mayor determinación, dedicación, entusiasmo y seriedad posible. Y del seleccionado mayor qué se puede decir? Me tocó jugar tal vez con una de las generaciones más completas de las últimas décadas, con la cual se logró un resultado histórico para el rugby de nuestro país en lo que fue, para muchos en ese momento, nuestra segunda casa. Luego, una etapa más difícil a nivel deportivo con un recambio muy importante de jugadores, pero con la misma pasión y sobre todo, el infaltable amor por la camiseta. He disfrutado de cada momento al máximo y cada uno de ellos ha sido una sensación única, indescriptible…
Sin embargo, no todos los momentos vividos han sido plenos y de alegría. Los jugadores nos enfrentamos a diario con duras situaciones, producto del ejercicio de la actividad, (lesiones, sacrificios, prohibiciones, lejanías, etc.) a lo que se suma, en ocasiones, una temática de orden “político” que poco tiene que ver con el rugby en el que hemos sido formados, sino mucho más con un rugby super-profesional de múltiples intereses en juego.
Y en ese contexto siempre aparecen, lamentablemente, dirigentes y algunos ex jugadores, que se sienten dueños del equipo y pretenden seguir controlando las estructuras desde fuera del campo de juego, casi siempre en beneficio personal y en detrimento del grupo o conjunto. Lo que me lleva a preguntarme: tan rápido se olvidaron que alguna vez jugaron al rugby y que no siempre compartían las mismas ideas que la dirigencia? Tan rápido se olvidaron de la real importancia de este deporte y en lugar de generar cambios constructivos, se contaminaron y cayeron en los mismos errores? A mí entender, siempre será más simple transitar el camino con transparencia y honestidad, sea cual fuere la situación… salvo que se tengan cosas que ocultar. Pero lamentablemente si estas personas pueden actuar impunemente se debe a que, la mayoría de las veces, mucha gente involucrada (jugadores, entrenadores, otros dirigentes…) prefiere callar y mirar para otro lado por miedo a perder su lugar, su cuota de poder, su estatus o simplemente su comodidad.
Estos individuos no aceptan que sus ideas sean cuestionadas, descalificando alevosamente la crítica o el pensar distinto, e impidiendo que el grupo desarrolle verdaderos líderes prefiriendo que estos, por razones de conveniencia o de poder, sean elegidos a dedo. Parecieran desconocer que los verdaderos líderes no se imponen y es el propio grupo el que, por distintas razones, los revela, los señala. En este deporte, no existe lugar para el “yo” sino solamente para el “nosotros”, lo que necesariamente excluye el pensar en ventajas personales. No caben dudas que en el futuro debemos de tener cuidado y evitar que este tipo de cosas sigan ocurriendo, si queremos proteger el deporte que tanto amamos y además el posibilitar que alguien, dentro del sistema, pueda manifestar respetuosamente eventuales desacuerdos.
Me quedo con la conciencia tranquila de haber tratado siempre de dar lo mejor de mí y de haber actuado pensando solamente en beneficio de los equipos en los que me tocó jugar y en los restantes compañeros, ya que en este deporte nadie existe sólo y, si podemos existir, se debe en gran parte, al resto del equipo. Como lo expresé anteriormente, me siento realmente un afortunado.
Quiero terminar esta nota agradeciendo a mis padres, a mi familia, a mi club, a mis amigos y a toda la gente que me acompañó y me apoyó a lo largo de mi carrera (entrenadores, preparadores físicos, kinesiólogos, etc.). Me gustaría poder nombrarlos a todos pero me extendería demasiado. De todas maneras, no cabe duda que sabrán reconocerse… También, a toda la gente que me demostró su cariño y apoyo de una u otra manera a lo largo de este extenso camino que hoy llega a su fin. Ha sido siempre muy reconfortante el poder recibir sus palabras de afecto. Por último, pero no menos importante, le agradezco a Dios por haberme permitido vivir esta etapa de mi vida, brindándome la salud y fuerza necesarias para poder afrontarla.
La vida está llena de desafíos y a partir de ahora, como les ha ocurrido a muchos otros jugadores, deberé decidir acerca de otros proyectos y un estilo de vida diferente. Será otro hermoso desafío para afrontar. Pero lo haré con mucha confianza, ya que hay algo de lo que tampoco tengo duda: lo mejor está siempre por venir.
Saludos para todos,
Patricio Albacete.







23º
23º
23º