¡Marrón!
Belgrano vuelve a mandar en el Rugby de Buenos Aires. Con una actuación contundente, derrotó con claridad a Hindú por 25-10, y logró coronarse luego de 48 años. Es el 11°título de uno de los clubes fundadores, que ahora se despegó de Biei, y es el cuarto equipo con más consagraciones.
Solidez. Contundencia. Belgrano volvió a tener una actuación sobresaliente y consiguió un campeonato que se le venía negando, pero hoy lo pudo coronar en una tarde brillante. Esta consagración se produjo hoy, 15 de octubre de 2016, pero se comenzó a gestar cuando Alejandro Conti desembocó en el club de capital federal, allá por el 2005. Con un proyecto a largo plazo, el Marrón fue creciendo con varios tropiezos, con años en reubicación, pero nunca perdió de vista el camino recorrido, y siempre supo hacia donde se dirigía. Primero se empezó a consolidar en el Top 14. Luego, a partir de 2012 comenzó a pelear en las instancias decisivas, y transformarse en uno de los mejores del país. En 2014 y 2015 no pudo pasar semifinales, en ambas ante un mismo rival: Hindú. Fue 18-16 el primer año, y la temporada siguiente 34-22. Además, también lo eliminó en esa misma instancia en el Nacional de Clubes de 2015, por 39-30. Este año, en el campeonato más federal del país, otra vez se las vio con el Elefante, pero esta vez en el encuentro decisivo: El cruce quedó nuevamente para el conjunto de Don Torcuato por 38-23. El destino lo iba a poner otra vez a Hindú, el indiscutido mejor equipo de Buenos Aires de los últimos 20 años en el camino. Esta vez la historia iba a cambiar. Esta vez, luego de 6 derrotas consecutivas con el mismo rival, Belgrano aprendió la lección, mostró todo su repertorio, y lo ganó de punta a punta, como en la semifinal ante San Luis, para volver a gritar campeón. El 11° en un club con una riquísima historia, y uno de los más grandes del Rugby de Buenos Aires.
Hoy el conjunto de Virrey del Pino no dejó dudas. Desde el minuto 1 logró forzar un penal que, aunque Agustín López Isnardi no lo pudo transformar en tres puntos, daba indicios de lo que iba a ser Belgrano: Concentración, atención en cada detalle, y una batalla en el punto de contacto, que la iba a ganar. En esta final, los dirigidos por Guillermo Tramezzani y los hermanos Gradín, lograron imponerse con sus dos armas principales: El scrum, y el maul. Hindú nunca le encontró la vuelta a estas dos facetas en las que Belgrano pudo someter prácticamente a todos sus rivales. Además, el campeón del Nacional de Clubes fue muy indisciplinado, cometió 17 penales (muchos en el scrum), y sufrió 2 tarjetas amarillas. Belgrano llegó en la primera mitad al ingoal en dos ocasiones, ambos anotados por el tryman del torneo: Francisco Ferronato. El pilar izquierdo formado en Calafate Rugby Club, terminó con 17 conquistas, muchas de ellas por el empuje de todos los forwards, y fue una de las grandes figuras del campeón. El resultado del primer parcial (14-3) pudo haber sido aún mayor, pero entre los dos penales malogrados por López Isnardi, y algunas situaciones desperdiciadas, Hindú se mantuvo con vida. Y estaba más vivo que nunca cuando en el arranque del complemento atacó con sus forwards, forzó la amarilla de Benjamín Espinal, y llegó al try a través de Augusto Faraone, un experto en finales. Pero Belgrano no renunció a sus convicciones y fue a buscarlo para cerrarlo. A Hindú no le podes dejar un centímetro, y para tumbarlo lo tenes que golpear muchas veces. CUBA, CASI, San Luis y Newman, el último sábado, ya habían sufrido sobre el final lo que es no noquear al equipo más ganador de este siglo. Dos penales de López Isnardi, y otro try de maul, esta vez del ingresado Tomás Arizaga, definieron el encuentro, y sobre el final Belgrano mostró todo su repertorio defensivo, y no dejó entrar a Hindú, que si bien no tuvo su mejor versión, no dejó de intentar sobre el final.
Es difícil resaltar una figura en un equipo tan completo y tan parejo, pero todas las ovaciones del año se las llevó Alejando Galli, el gran ídolo del club. El Oso tuvo una trayectoria brillante, y se merecía como pocos este título. Jugó más de 300 partidos en su club, sufrió varias lesiones y suspensiones, pero nunca dejó de intentarlo, y hoy a los 38 años pudo gritar campeón. Sus laderos en la tercera línea, Julián Rebussone y Francisco Gorrisen, también coronaron un torneo muy parejo. Este último, además de la fortaleza física característica de su equipo, le agrega buen juego aéreo, dinámica, y mucha visión de la cancha. Francisco Ferronato, Agustín Gómez Di Nardo, Benjamín Espinal, y Leandro Magneres , casi siempre presentes, fueron el sostén y la potencia de un merecido campeón, que fue el que más puntos (497) y más tries (70) realizó, y el segundo, después de Newman, que menos puntos recibió (277). Tuvo además a un apertura y capitán que entiende el juego y maneja muy bien los hilos de su equipo como Tomás Rosatti, un medio scrum que mejoró notablemente su juego como Juan Retamosa y dos centros cumplidores como Eduardo De la Paz y Pedro Bugiani. También contó con dos wings picantes y desequilibrantes como Tomás Filipuzzi y Santiago Uriburu, y la experiencia del fondo de la cancha de otro de los históricos del Marrón, Agustín López Isnardi, que hoy no estuvo fino en los envíos a los palos, pero siempre aporta seguridad.
Hindú, que este año no tuvo el brillo de otras temporadas llegó a su 9° de la URBA en los últimos 10 años, y ganó el Nacional de Clubes, mostrando un dominio y una mentalidad ganadora que aún sigue intacta. Hoy sufrió varias bajas de peso (Hernán Senillosa, Lucas Camacho, Mariano De la Fuente y Bautista Álvarez), y fue ampliamente superado como pocas veces, y además un digno perdedor: le hizo el camino, y aplaudió a su rival, cuando se dirigía a buscar la copa.
Belgrano es el gran campeón de la URBA, y coronó en una tarde inolvidable un proceso que continuará, porque la base de jugadores es muy amplia, y el club sabe donde está, y hacia donde se dirige. ¡Salud Campeón!
NC
Crédito Fotos: Prensa URBA










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