Memorias
Como ya expresé en otro post, estoy escribiendo un libro, que es una investigación periodística a propósito de cumplirse 50 años de la gira de la selección argentina de rugby por Sudáfrica que dio inicio a la leyenda Puma. Esto, más mis otras obligaciones (TEA y La Nación) no me dan tiempo para actualizar el blog como quisiera y debería. Así estaré un mes más, ya que el texto lo debo entregar a fines de abril. Pero no es para esto éste post, sino que entre tanto papel, libro, entrevistas y búsquedas voy encontrando perlitas maravillosas que ofrece la historia. Muchas de ellas están alojadas en las Memorias de las distintas conducciones de la UAR. La de 1965, por ejemplo. La que menciona en un apartado la compra de la casona de Pacheco de Melo donde ahora funciona la URBA. Una pintura de cómo se fue construyendo el rugby argentino. Poniendo y sin llevarse. Palabra y valores.
Dice la Memoria de 1965, bajo la preidencia de Juan Wells, de Old Georgian:
“Cuando la Asamblea General Extraordinaria celebrada el 27 de diciembre de 1961 autorizó la compra del inmueble de la calle José Andrés Pacheco de Melo 2120, que actualmente constituye la Casa del Rugby, la C.D. -que en aquel entonces estaba constituido por las mismas personas que, en su mayor parte, forma el Consejo Directivo actual- adquirió un compromiso que en nuestro fuero interno admitíamos era de laborioso cumplimiento, dado el estado económico en que vivía el país y otras circunstancias adversas. Era necesario reunir fondos por un monto aproximado de $ 1.900.000- m/n. que provinieran de recursos extraordinarios de acuerdo al plan presentando a la mencionada Asamblea, es decir sin entorpecer ni interferir las recursos normales de la U.A.R. La palabra empeñada en esa oportunidad constituyó un fuerte motivo que indujo a algunos de esos miembros a mantenerse en sus cargos aceptando la reelección, hasta el cumplimiento íntegro del planteo económico. Se consideraran moralmente obligados a llevar a cabo el proyecto presentado a la Asamblea y aprobado por ésta, sin trasladar a otros la responsabilidad de su ejecución Es así que este año podemos expresar con íntima satisfacción que lo concebido en aquella oportunidad ha sido plenamente logrado, sobre todo en el aspecto económico comentado. El mérito no es nuestro, por supuesto, sino de todo el rugby y nada es más acertado decir en esta oportunidad que la Casa del Rugby ha sido adquirida para el rugby y con el auténtico esfuerzo de todo el rugby. La ayuda prestada en forma decidida y amplia por todos aquellos a quienes se les solicitó apoyo con este fin, fue concluyente para el éxito obtenido y el informe de la Subcomisión de Finanzas ilustra sobre la labor desarrollada y las cifras respectivas”.
Las Memorias de la UAR se encuentran en la página de la institución desde 1921 al 2002. De ahí en adelante, salvo el 2006, bajo la presidencia de Alejandro Risler, no hay un solo dato de lo hecho por todas esas conducciones. Las Memorias de 2003, 2004, 2005, 2007, 2008, 2009, 2009, 2010, 2011 y 2012 sólo contienen los resultados de los seleccionados, lo que es, de alguna forma, una falta de respeto a cualquiera que ingrese a mirarlas. Las de 2013 y 2014 ni están cargadas. Por lo cual, a diferencia de 1965, entre tantas cosas no se pueden conocer detalles de la compra del nuevo edificio de la UAR.






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