Ancho
Hoy murió el Ancho Rubén Peucelle, ícono de Titanes en el Ring. Daniel Dionisi, brillante escriba y socio vitalicio de éste blog, me envió este delicioso texto para compartirlo con ustedes.
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Por Daniel Dionisi
En 2001, Alumni salió campeón de la URBA. Durante esa temporada los chicos se divertían en los terceros tiempos haciendo una parodia de Titanes en el Ring. El día que ganaron el título decidieron celebrar con todo, tirar la casa por la ventana. Alguien dijo que conocía a Rubén Peucelle, que el tipo vivía en el bajo de Olivos. Entonces se les ocurrió que la fiesta sería completa si convocaban al Ancho para el cierre de temporada de los “Titanes en el Ring de Alumni”. Una pequeña e improvisada comisión se acercó hasta la casa del campeón argentino que vivía ahí, cerquita del río, de lo que tiempo atrás era El ancla, la playa donde en sus años jóvenes mostraba los músculos junto a un grupo de patovicas (los primeros patovicas salieron de El ancla). Los chicos de Alumni se acercaron a la casa del campeón con algún recelo. Temían ofenderlo. El tipo le había ganado a La Momia y al mísmísimo Martín Karadagian y ahora pretendían contratarlo para que se enfrente a los ignotos personajes que alegraban los terceros tiempos de Alumni 2001. Pero la reacción de Peucelle fue amigable, lejos de ofenderse se sintió halagado de que un grupo de veinteañeros lo recordara con afecto.
Y el sábado del campeonato la fiesta fue total en Tortuguitas. Fuegos artificiales, vueltas olímpicas, alegría absoluta por ese campeonato que Alumni esperaba desde hacía varios años. Y la frutilla del postre llegó con la última función del año de “Los titanes de Alumni”. En la pelea decisiva, en el momento que el malo tenía al bueno contra el piso justo a punto de hacerle una puesta de espalda, entre la multitud y para sorpresa de la mayoría apareció el Ancho Peucelle, el gran campeón argentino, y con un par de doble nelsons puso las cosas en su lugar. Fue el pico emotivo de la noche de los campeones. Una multitud de rugbiers enfervorizados llevó en andas a Peucelle al grito de “Ole ole ole ole, anchooo anchooo”. Por unos minutos la estrella de la noche fue Peucelle. Hasta los jugadores campeones reverenciaban al ídolo de Titanes en el Ring.
El momento pasó y el festejo continuó por muchas horas. Cuando Peucelle dejó de ser el foco de atención uno de los miembros de la comisión que lo había contactado en su casa de Olivos se le acercó y le preguntó cuánto les iba a cobrar por su actuación. “¿Vos estás loco? ¿Cómo te voy a cobrar? ¿Sabés lo bien que me hacen sus aplausos? Y además para mi es un honor participar de la fiesta del campeonato de ustedes”. Rubén Peucelle le pegó un abrazo que todavía le duele al pibe de Alumni y se fue caminando por la noche de Tortuguitas. Mas campeón y mas ancho que nunca.






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