Cubanazo
El tiempo suele correr más rápido cuando se está por acabar. No es así, pero se siente así. Se le iba a CUBA y se le iba a Duendes. El partido estaba en su pico más alto de emoción porque pasaba eso: se iba y nada parecía resuelto. El título del Nacional de Clubes se iba de un lado a otro. Duendes atacaba y atacaba. CUBA defendía y defendía. Uno con más vergüenza deportiva que destrezas. Otro con el corazón más que con la razón. Ambos con fiereza. Es tuyo, es mío. 21-20 marca la chapa. ¿Cuántas fases? Infinitas para ese momento por todo lo que estaba en juego. Hasta que faltando 3 minutos, penal para los rosarinos. Va Tomás Carrió, que ya había acertado un drop y 4 penales. La pelota vuela a los palos. Tiene dirección y fuerza y parece que entra, pero cuando está por llegar a los palos el grito de alegría de los hinchas cubanos detrás de ese ingoal anuncian que no. ¿Se termina? No. CUBA sólo es capaz de tacklear; no puede controlar una pelota. La vuelve a perder y Duendes va de nuevo. Achi Pastrana sanciona otro penal. Ahora sí no hay más tiempo. Tomy Carrió no está para patear. Va Mateo Escalante, que acaba de entrar. El penal es accesible, pero no llega ni a los palos. Bautista Güemes, que es como el dueño de la pelota, la embolsa, corre, no atiende los miles de gritos que ordenan “¡¡sacala, sacala!!”, se perfila y le pega un fulbazo al touch. Se terminó. Ahora sí. CUBA, campeón del Nacional de Clubes. Pudo ser Duendes. Era igual de justo. Partidazo. Digno de una final.
Unas 6 mil personas en Villa de Mayo observaron cómo CUBA golpeó fuerte de entrada. Con el poder de sus forwards. Masacrando con el scrum y buscando la fórmula line-maul. De ahí llegó el primer try de Facundo Bosch. Luego, un penal de Güemes. 8-0 a los 9 minutos. Parecía que iba a ser un trámite sencillo para el campeón del URBA Top 14. Carrió descontó con un drop y llegó una jugada que cambió el trámite. Penal para CUBA. Factible para sumar 3 más. Pero el local busca el line. No progresa, Duendes sale y se va al campo rival, de donde no volvió a salir.
Allí, Duendes, diezmado por lesiones y ausencias, empezó a demostrar porqué ha ganado tanto en los últimos años. Decidió pelear el partido, lucharlo, torcerlo. Dos penales más de Carrió y en la última acción, una pelota manoteada vuela para el lado rosarino. Los backs la siguen haciendo volar. De hermano a hermano Carrió. Tomás corta y lanza un pase que lanza a Genaro como una flecha al try. El que se iba al descanso con un 14-8 era Duendes.
En el segundo tiempo CUBA salió a sumar. Basta de penal y line. Al minuto, descontó Güemes, pero Carrió volvió a alejar y Güemes a acercar. Hasta que a los 20, de un line, Bosch se desprendió como un wing y apoyó su segundo try. Golazo de Güemes en la conversión, pero en la pelota siguiente, Carrió mete otro penal. 21-20 CUBA y quedaban 16 minutos. Una eternidad.
A partir de ahí fue toda emoción. Los jugadores dejando todo en cada pelota. Lucas Maguire, que entró en el segundo tiempo, se tiraba de cabeza ante todo lo que pasaba; llegó a voltear a 2 rivales juntos. Duendes atacaba y CUBA sólo podía defenderse. Palo y palo todo el tiempo, con la gente alentando. Santiago Uriarte -la figura junto a Bosch- robó un line de esos que también valen un campeonato, como el que Lucas Piña robó en la final con Hindú en el CASI. Maximiliano Nannini llevaba a su equipo hacia adelante.
Hasta que llegaron esos segundos finales. Agapo Ezcurra, PF de CUBA y ex Puma, ya le había gritado hacía rato a Piña “¡Basta de penales!”, pero las cabezas ya no respondían. Y vinieron esos penales de Carrió y Escalante. Si entraba uno solo, el título se iba para Rosario. Atrás de ese ingoal empieza la calle Juan Cruz Migliore…
CUBA es el campeón del Nacional de Clubes. Segundo título en 6 meses para un club que estuvo 43 años sin festejos. Merecido campeón. Le quedó la vuelta olímpica y a Duendes, el honor. Un grandísimo equipo el rosarino. Como me escribió alguien en Twitter, debieron haberlo premiado también.
Sigue la fiesta en Villa de Mayo, con el recuerdo de Javier Punguita Travers, quien se fue de gira a temprana edad el domingo pasado (los jugadores ingresaron con una remera blanca que decía “Gracias, Punga”).
En el rugby argentino éste es el momento de los cubanos.
Crédito Fotos: Emiliano Raimondi/Prensa UAR








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