Envión
Los Pumas tuvieron un envión final de 17 minutos que les sirvió para llevarse un triunfo ante los New South Wales Barbarians y, sobre todo, para levantar un poco su imagen. Un envión que no alcanzará cuando enfrente estén, por los puntos, los 3 gigantes del Sur, pero que, de alguna manera, es importante teniendo en cuenta que se trataba del primer partido después de la puesta a punto física.
El cuatro try de los australianos, otra joyita del crack Drew Mitchell, tocó en el corazón Puma que, precisamente con el corazón más que con el juego, se fue enfurecido sobre su rival. Así, a los ponchazos, con mucho vergüenza y empujados por el aliento de las casi 5 mil personas que desafiando el frío fueron a La Plata Rugby Club.
Los Pumas iban perdiendo 24-13, faltando esos 17 minutos. Sólo habían sumado hasta ahí con un try tempranero de Horacio Agulla y la patada de un impreciso a los palos y en el juego Juan Martín Hernández. Santiago Phelan ya había cambiado a casi todo el equipo (sólo Juan Fernández Lobbe y Mariano Galarza cumplieron los 80) y eso le dio nuevos bríos a Los Pumas, porque los que entraron cumplieron. Desde la juventud de Matías Díaz hasta la leyenda de Felipe Contepomi.
Agustín Creevy, que había entrado en el segundo tiempo por Eusebio Guiñazú (con ninguno de los 2 el line anduvo bien), fue clave en ese envión donde el desorden le dio réditos a Los Pumas. El hooker apoyó 2 tries (ninguno convertido por Hernández) y achicó la diferencia a 1.
De ese envión, llegó otro penal a favor. Recién había ingresado Nicolás Sánchez. Y el tucumano no falló, poniendo a Los Pumas al frente, pero Bernard Foley (el 10 también la rompió) acertó un penal a falta de 3 minutos. Parecía liquidado, pero con el tiempo cumplido, el argentino Achi Pastrana volvió a sancionar a los australianos y Sánchez (2 de 2) sentenció el 29-27.
Más allá del triunfo y de ese envión final, Los Pumas fueron superados en varios pasajes del encuentro. Y, señal de alarma, recibieron 4 tries. La defensa no estuvo ordenada. Tanpoco funcionó el line y Hernández no estuvo fino, aunque la organización la haya premiado con el Man Of The Match…
Lo más preocupante no fue sólo con la facilidad con la que a veces quebraron la defensa los australianos, sino en el desorden en el que entró el equipo sobre el final del primer tiempo y los 20 primeros del segundo. Un bache así con los Springboks, All Blacks y Wallabies es goleada.
Bien por los jóvenes Pablo Matera y Matías Díaz. Figuras como siempre Fernández Lobbe y Figallo. Interesantes movimientos en el primer tiempos de los 3 del fondo (Agulla, Gonzalo Camacho y Martín Rodríguez). Bien Tiesi en defensa. Y Contepomi le aportó locura y jerarquía ese envión.
La próxima parada en Salta, el viernes, ante el mismo rival, dirá hasta dónde llega ese envión. Si sigue su curso y si alcanza para jugarle de igual a igual a los Boks, el 17, en Soweto. Por ahora falta. Ha sido sólo un envión final.
Crédito Foto: Rodrigo Vergara/Prensa UAR







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