Ciclos
Este post quizá sea el inicio de algo que vengo programando desde hace un tiempo en el blog, que como ya dije varias veces, es de todos. Pero siempre me leen a mí y creo saludable darle espacio a otros periodistas, en carácter de invitados. Arranco con Eugenio Astesiano, viejo lobo de periodismo-rugby, que también está en Cidad del Cabo y escribió este texto, que va con foto de su autoría.
Por Eugenio Astesiano
Sorprende esta Ciudad del Cabo. Estuve acá hace catorce años y la ciudad es otra. Completamente. Y en muchos sentidos.
En 1998, Ciudad del Cabo tenía aún resabios del apartheid. Y eran muy notorios. Tanto que era todavía imposible (e impensado) ver caminando por la calle (como se ve hoy) parejas interraciales de la mano en lugares públicos, por ejemplo…
La ciudad hoy derrocha progreso, aunque la pobreza sigue siendo palpable. Sin embargo, quedan apenas vestigios –visibles- de aquel funesto y detestable sistema racista que de la mano de una sola persona se consiguió desterrar.
Neson “Madiba” Mandela pasó acá, en Robben Island, la espantosa prisión frente a Ciudad del Cabo (hoy convertida en museo) los años de su vida más terribles, pero que en definitiva, lo convirtieron en mito aún viviente.
Acá, en 1998, Julio Farías y Rodrigo Roncero eran dos chicos de menos de 20 años de edad y estaban haciendo sus primeras armas como juveniles argentinos en el equipo de M21 que ese año y acá en Ciudad del Cabo (en Stellenbosch, en realidad), hacían historia ganándole por primera vez a un representativo de Nueva Zelanda. También la habían ganado con autoridad a Inglaterra y a Sudáfrica mismo. Perdieron el Torneo hemisferio Sur (así se llamaba) a manos de Australia, en el último minuto de juego.
Mucho se ha hablado de aquel equipo del 98. Muchísimo. Enorme camada de jugadores ha sido y ha dejado una huellla muy importante en el seleccionado argentino, Los Pumas.
Hoy, dos de aquellos jugadores vuelven a Ciudad del Cabo, a cerrar seguramente su etapa como jugadores de élite, pero a abrir otra muchísimo más importante tal vez ya no para ellos (o sí, porque serán los que dejen la huella) pero sí para el rugby argentino.
Y así como hace años soñar con Los Pumas en un Torneo de semejantes características era impensado, también era impensada esta foto, en este país. Siya Kolisi, tercera línea de los Stormers (el equipo local del Súper Rugby), le firma un autógrafo en la remera a una chica de un colegio privado, de los más caros de la ciudad.
Hermoso marco es Ciudad del Cabo, a la sazón, para abrir y cerrar historias.







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