Reflexionando
Por estas horas y luego de concluida la serie con los Barbarians Franceses, Santiago Phelan y su equipo de colaboradores estará desmenuzando no sólo la lista de 40 jugadores que viajará el 1º de julio a Pensacola, sino también ajustando cada detalle para lo que ahora sí será la puesta a punto final en la carrera hacia la Copa del Mundo.
Esa puesta a punto no deberá dejar ningún detalle al margen. O sea, todo lo concerniente a formar un grupo que se fortalezca desde la cabeza y desde el juego, sin anteponer una cosa a la otra. Tiene un espejo en lo que fue el plantel del 2007, que hasta unificó el mensaje hacia la prensa. Y encerrarse todo lo que sea necesario, aunque no nos guste a los periodistas. Habrá que hablar y mucho, para que se suelde la diferencia generacional lógica que existe entre veteranos y jovenes; entre experimentados y novatos.
La lista de 30 que viajarán a Nueva Zelandia no tiene muchos huecos vacantes. Si de algo sirvieron estos partidos ante los franceses fue para corroborar quiénes podían o no ganarse un lugar, pero había de antemano al menos 25 seguros. Lo mismo pasa por el XV titular. Phelan tiene en la cabeza 3 o 4 dudas, y una es alrededor de si llega o no Juan Hernández.
Por otro lado, aunque los de afuera no juegan, será importante bajar los decibeles y situarse en la realidad. Phelan tiene que seguir porque en las circunstancias del rugby actual y, especialmente la de Los Pumas, el único barómetro es la Copa del Mundo. Y tampoco deben mezclarse los discursos. A veces, algunos sectores del rugby critican al fútbol y luego son tan resultadistas y exitistas como lo es el fútbol.
Y en cuanto a los pedidos, también hay que ser medidos. Se les pide a los Pampas que sean Pumas -no por el espíritu, que lo tuvieron, sino porque se cree que están en condiciones de afrontar el máximo nivel profesional- y quedó claro que aún les falta mucho. O se pide a Daniel Hourcade como entrenador de Los Pumas y si es por resultados, un equipo dirigido por él -y con Pampas- acaba de perder con Portugal.
Todos somos los mejores desde afuera, pero hay que estar adentro. Eso no evita las críticas, por supuesto, pero, al menos desde aquí, la tarea es mirar más allá del resultado y contextualizar las circunstancias. Y atender como corresponde a los dobles discursos, desde cualquiera sea el touch que vengan. Un lindo ejercicio.






Cartelera
Cartelera
Cartelera