Poquito
Fue poco en Avellaneda. Poquito en Resistencia. El retroceso que mostraron hoy Los Pumas en lo colectivo y en lo individual significa un amplio signo de interrogación porque cada vez falta menos para el debut con Inglaterra en la Copa del Mundo y no se advierten, hasta acá, mejorías que apunten a soñar con una recuperación que se concrete en el poquito tiempo que resta de entrenamientos y concentraciones.
Porque la derrota por 21-18 ante los Barbarians Franceses, que fue más amplia de lo que indica la chapa del resultado, mostró, y esto es lo más preocupante, a un equipo vencido, como quebrado de la cabeza, sin rumbo adentro de la cancha y con una sensación de vencido ya a los 20 minutos del segundo tiempo.
Las excusas siguen siendo válidas en lo que hace al poco tiempo de entrenamientos, al escaso conocimiento entre muchos, a las dificultades que ofrece un rival que no es un seleccionado pero que jugó con el rigor de tal -felicitaciones a los franceses, que además vinieron a dar una mano, porque sino no había equipos a los que enfrentar- y al hecho de que no eran pocos los que aquí tenían la presión de mostrar todo en 80 minutos. Pero ya no sirve sólo agarrarse de eso.
De todos los que pugnaban por un lugar, ninguno aprobó el exámen. Ni los de afuera ni los que juegan acá. Los puestos que tenían huecos, los siguen teniendo. Pero como equipo, además, Los Pumas tuvieron una tarde como pocas veces se recuerden: mal el line, mal el scrum, tackle débil, pérdidas de pelotas, lentitud en las pocas que tuvieron, falta de audacia y de actitud.
A 90 días del debut contra Inglaterra, Los Pumas no tienen, o al menos no lo pueden plasmar, un esquema de juego. Tampoco tienen un titular para la segunda línea junto a Albacete, ni a los que estarán en la tercera con Fernández Lobbe, ni quién peleará el otro hueco para el 9 con Vergallo, ni quiénes serán los centros ni cuál será la variante del 10 si no llega Juani Hernández. No está la columna vertebral.
No se trata de caerle a Phelan ni a los jugadores que aún pelean por un puesto. Siempre es más fácil opinar desde afuera, sobre todo para los que nunca estuvimos ni estaremos ahí. Pero lo cierto es que no hay señales de progreso. Casi que de los dos partidos con los Barbarians no quedó nada por rescatar. Y eso es una enorme señal de alerta.
¿Alcanzarán los 15 días en Pensacola y el mes en la Argentina? ¿Con qué herramientas contará el staff técnico a la hora del primer corte de 40 y luego el definitivo de 30? Preguntas aún sin respuesta, pero con muchas dudas.
Ya no hay más partidos hasta la lista que irá a Nueva Zelandia. O sea, se acabaron las pruebas adentro de la cancha. Quedarán los entrenamientos y la convivencia día a día, que también es clave para armar un grupo, porque una Copa del Mundo no la juegan sólo los que entran a la cancha, sino todo el plantel. Prueba de ello fue lo del 2007.
Hoy, la sensación es de poquito, sinónimo de que falta muchísimo. Pero también todavía falta tiempo. El veredicto final comenzará a resolverse el 10 de septiembre, en Dunedin, cuando enfrente esté la poderosa Inglaterra. Ahí sí será otra historia. La definitiva.
Foto: VillarPress







Cartelera
Cartelera
Cartelera