Tiempos (II)

“Yo me siento en condiciones hoy de llegar al próximo Mundial. Es la meta que me propuse y por eso renové contrato en el Clermont, pero también fui claro con todos acá: si jodo, les pedí que me lo digan, y me voy”. El que habla es Mario Ledesma, quien, a las claras, fue la voz adentro de la cancha en los dos últimos partidos de Los Pumas.
El hooker, titular indiscutido desde el 99, es vital en este equipo como jugador y como líder. Y es difícil imaginar que alguien le diga que molesta; al contrario, lo más probable es que le pidan que continúe.
Ledesma y Rimas Alvarez fueron los dos que se unieron al plantel tras la dura caída en Manchester. Ellos, más los otros referentes, fueron también los que llevaron la voz cantante en una necesidad imperiosa que tenían Los Pumas cuando arribaron a Salta para la revancha con los ingleses: recuperar la mística.
“Se habló de la camiseta”, contó anoche uno de los nuevos, Gonzalo Camacho, en una entrevista con rugbyfun radio. Un dato: su bautismo con la pelada se postergó hasta después del test en Salta. La situación no daba para el jolgorio.
“No estábamos jugando como se debe hacer con esta camiseta. Podemos cometer errores tácticos, técnicos, lo que sea…pero cuando te ponés la camiseta de Los Pumas, después de un partido no podés salir de la cancha caminando. Esa fue la principal conquista en esta primera mitad del año. Recuperamos ese fuego”, agregó Juan Fernández Lobbe, el capitán ante la ausencia de Felipe Contepomi, en una nota de ayer en La Nación.
El tema es ese: la unión del grupo, que como todo lo otro, también necesita sus tiempos. Y Los Pumas van por ese camino; por templar los ánimos y por conjugar los verbos con las diferentes generaciones.
También contaba Ledesma: “Sí, es verdad, nosotros somos de la generación de la podrida y esta nueva es de la play-station, pero ahí hay otra cuestión importante: los más chicos dejaron de lado la compu y armaron su torneo de cartas. Eso contribuye al grupo, que todos tratemos de entendernos, más allá de las edades”.
A lo largo de toda su rica historia, Los Pumas se las ingeniaron para competir mano a mano con las potencias a partir de un fuego sagrado que partió desde lo interno. Es más: la clave del Mundial 2007 estuvo cuando dos años antes, Agustín Pichot los juntó a todos para unificar hasta los discursos. Así sortearon todo, inlcuso una dura pelea con los dirigentes.
Este nuevo equipo también se está formando desde la intimidad. Se está haciendo fuerte en las concentraciones y en los vestuarios. Algo tan importante como la táctica a desarrollar.






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