Dublin
En la rica historia de Los Pumas hay triunfos en Twickenham, Cardiff, Edimburgo, París, Australia y Sudáfrica, aunque en esta última con la camiseta de Sudamérica XV. Nunca en Dublin. Cuatro enfrentamientos en el añejo Landsdowne Road y cuatro triunfos de los de verde, aunque dos por muy escaso margen: 20-18 en el 90 (penal de Kiernan en tiempo de descuento) y 21-19 en el 2004.
Ese último choque, más que aquel de la primera rueda del Mundial 2003 (16-15 en Adelaida) que significó la eliminación argentina, fue el que más pica dejó. Desde ese día, Mario Ledesma y compañía lo tuvieron en la mira a Ronan O’Gara. El destique llegó en el Parque de los Príncipes de París, con la fiesta que significó ese categórico 30-15 y el adiós para los irlandeses.
Mañana, este nuevo choque, el decimoquinto en el historial (7-7 y un empate 3-3 en Buenos Aires, en el 52), será en Dublin, pero en el Croke Park, escenario que tomaron los irlandeses desde que el Landsdowne Road entró en refacción. Y, ahora, la presión y la sed de revancha está de lado de los capitaneados por Brian O’Driscoll, quien llegó a decir que éste test tiene más importancia que uno del 6 Naciones.
Irlanda no sólo quedó golpeada por lo del último Mundial. Otra derrota la empujaría al noveno puesto del ranking del IRB, o sea a un tercer escalón de cara al sorteo para Nueva Zelanda 2011. Se juega demasiado el equipo que ahora entrena Declan Kidney.
Los Pumas deben abstraerse de ese escenario. Y también del asunto del ranking, aunque sea importante, ya que una victoria prácticamente aseguraría el 4º lugar y la cabeza de serie para evitar a los tres gigantes del Sur. El asunto es jugar bien y ganar, en ese orden.
Santiago Phelan recurrió a Miguel Avramovic -en los dos test anteriores ni siquiera fue al banco- para ocupar el lugar en el centro de la cancha de Felipe Contepomi. Y desplazó a Horacio Agulla como fullback para darle otra chance en la punta a Francisco Leonelli. Los otros dos cambios sirven para volver a armar el pack: vuelve Juan Leguizamón de ocho y Rimas retorna a la segunda línea.
Otra decisión de peso: le confió la capitanía a uno de la joven guardia: Juan Fernández Lobbe, crack y líder.
Misión uno: mejorar ostensiblemente las formaciones fijas y la disciplina. También la recepción en las pelotas arriba (Irlanda los buscará a los tres del fondo). Misión dos: mantener el cerrojo defensivo, que anduvo muy bien con Francia e Italia. Misión tres: ser contundentes en la definición. Misión cuatro: jugar, como en el Mundial, con la presión que tendrán los irlandeses.
Mañana, a partir de las 12.45 de Buenos Aires, arrancarán los últimos 80 minutos de este primer año de transición. Un año complicado por diversos factores. Está la chance abierta de terminarlo de la mejor manera posible. Otra vez marcha el histórico ¡Vamos Pumas!






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