Trastienda
El escenario, el Hotel Panamericano, enclavado en pleno centro porteño, fue el mismo que recibió a finales de octubre pasado a buena parte del plantel que acababa de conseguir el mayor hito en la historia del rugby argentino. Pero como en la Argentina y en el universo del éxito los tiempos suelen ser efímeros, el entorno resultó ser bastante distinto. No hubo avalancha de periodistas ni de medios y programas que nunca se habían percatado del rugby, sino los de costumbre. Tampoco los carteles de la UAR lucían con multitudes de auspiciantes. De los 15 que se presentaban en aquel momento, hoy sólo quedaban seis (Personal, Adidas, Gatorade, ESPN, Medicus y Visa).
De todos modos, el espíritu de los capitaneados por Agustín Pichot dio vueltas todo el tiempo por el amplio salón del primer piso. Porfirio Carreras, quien arrancó la conferencia de prensa, se ocupó de remarcar con énfasis que esta conducción está dispuesta a establecer “un clima de armonía” con los jugadores. Y también anunció que es tiempo de que la dirigencia trabaje junta, archivando la “pasión que nos llevó a peleas inútiles”.
Santiago Phelan, no sólo ex compañero sino amigo íntimo de muchos de los que todavía están con los cortos en el seleccionado, también apeló permanentemente a una palabra que fue símbolo del plantel que brilló en el último Mundial: respeto. La pronunció más que ninguna otra durante los 38 minutos de conferencia de prensa y en la hora que atendió por separado a todos los periodistas.
Vistos Phelan y Fabián Turnes allí arriba, frente a los periodistas, pareció una continuación, en su esencia, de aquella recepción tras el Mundial. Es, a todas luces, una línea directa a un proceso que requirió de lo mejor del amateurismo y lo mejor del profesionalismo. Y está bien que así sea.
Phelan y Turnes, a quienes muchos todavía tenemos en la memoria como jugadores, al igual que cuando Marcelo Loffreda inició su ciclo, empezaron la carrera. Mejor dicho: la continúan, porque de eso se trata el rugby y la leyenda de Los Pumas. Sólo los diferenció un aspecto de aquellos que llegaban tras el Mundial. No eligieron el traje, sino camisa con el escudo de Los Pumas y el auspiciante de la celeste y blanca. Pero ese es sólo un detalle para concluir una parte de la crónica de este jueves 13 de marzo del 2008 que deberá guardarse en los archivos.






Cartelera
17º
17º