8/3/8
Pasó de todo. Poquísimas veces el Seis Naciones ha protagonizado tantos hechos en apenas 160 minutos de juego. En un sábado capicúa, el 8 de marzo del 2008, Jonny Wilkinson entró en la historia al convertirse en el jugador en anotar más puntos en test internacionales quizá en uno de sus peores partidos de su magistral trayectoria. Allí mismo, en una lluviosa Edimburgo, Escocia esquivó la perdedora cuchara de madera y recuperó la ganadora Calcuta Cup. También en Murrayfield se vivió un momento dramático cuando, tras un durísimo golpe en la cabeza, el wing local Rory Lamont quedó 10 minutos tirado en el suelo, sin conocimiento, y retirado del campo acompañado por un ejército de auxiliares, con oxigeno, y rumbo a un hospital en caracter de urgente. No muy lejos de la bella ciudad escocesa, en Dublin, en tanto, Gales bajó a Irlanda, se adjudicó la Triple Corona y quedó muy cerca de llevarse el torneo.
Cuanto en apenas 160 minutos que dejaron sólo un try, precisamente a cargo del máximo anotador en ese rubro en esta edición del 6N, el wing galés Shane Williams.
El repaso de este sábado increíble debe iniciarse por Wilkinson. A los 26 minutos y medio, a través de un penal ejecutado con su zurda mágica, dejó atrás el récord del galés Neil Jenkins, a quien él admiraba viéndolo patear antes de alcanzar la indiscutida titularidad como 10 del seleccionado inglés. Las cámaras de la televisión lo siguieron durante un largo rato, inmortalizando un momento que se suma a la extraordinaria foja de servicios de uno de los rugbiers más grandes de todos los tiempos.
Wilko después sumó dos penales más, por lo que su cuenta ahora está en 1.099 puntos. Una cifra impresionante, sobre todo teniendo en cuenta todo el tiempo que estuvo lesionado, con casi nada de actividad entre los Mundiales del 2003 y del 2007.
Pero en este sábado tan particular para él, el hombre que no abría sus regalos de Navidad hasta que no terminaba de acertar a los palos las veces que se lo había propuesto, tuvo uno de sus peores test con la camiseta de la Rosa. Tanto que fue reemplazado a los 29 minutos del segundo tiempo. Tanto que ya los medios ingleses están pidiendo la 10 para el talentoso joven Danny Cipriani. Así de cruel suele ser a veces la súper competencia. Cipriani iba a ser titular hoy, aunque de fullback. Se tuvo que quedar en Londres porque uno de los tantos diarios amarillos de Inglaterra lo descubrió saliendo de un boliche en una hora que el entrenador Brian Ashton había ordenado todo lo contrario.
Así como Murrayfield fue testigo hoy de un hecho histórico, también vivió uno de los momentos más dramáticos de los últimos tiempos. Rory Lamont se tiró al suelo a buscar una pelota al fondo e Iain Balshaw, perjudicado por el agua y el barro, lo embistió en su carrera. El wing escocés quedó inmovil. Y la situación se iba tornando cada vez más preocupante cuando se agregaban auxiliares para atenderlo. En carrito, con oxígeno, Lamont dejó el estadio rumbo a un hospital. A esta hora estaba fuera de peligro. El susto fue enorme.
Escocia, que en ese momento iba ganando por 3-0, pudo recuperarse de semejante golpe anínimo. Y terminó saliendo de perdedor en esta edición del 6N con un festejado 15-9 sobre sus viejos enemigos, a los que le arrebataron la Calcuta Cup, trofeo que está en disputa cuando ambos se enfrentan. Todo a través de 4 penales de Chris Paterson y uno de Dan Parks, quien había ingresado por Lamont.
Antes, en Dublin, Gales consiguió su cuarta victoria al hilo: 16-12 a Irlanda. Los dragones están cerca de dar el gran zarpazo y el neocelandés Warren Gatland le ganó el duelo a su ex colaborador, el poco querido Eddie O’Sullivan. De este modo, los galeses se quedaron con la Triple Corona al haber vencido a Inglaterra, Escocia e Irlanda.
El próximo sábado, en el último turno y nada menos que en el Millennium de Cardiff, Gales se consagrará campeón con sólo empatar ante Francia. Aunque puede festejar antes si mañana los franceses no le ganan a Italia.






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