Arbitros
El menú del jueves nocturno rugbístico ofrecía dos alternativas: el Congreso Nacional convocado por la UAR y la cena anual de los árbitros de Buenos Aires. Opté por esta última. Una linda noche en el club San Fernando para pasar un momento con las bases del rugby y con aquellos que se entrenan todos los días de modo amateur para que los fines de semana se puedan disputar los partidos.

José Cilley, ejemplo de conducta.
Ahí estaba, entre otros, Alberto Uru Sanabria, el pilar mítico de Los Matreros del que ya hablamos en un post. Fue aquel que entrenando la Menores de 14 de su club sacó un jugador suyo para que quedasen 14 contra 14 ante Virreyes. El lunes me enteré que ese fue el único encuentro que ganó Virreyes a lo largo del año. “Fue una experiencia lindísima, bien de rugby. Los chicos aprendieron y se fueron contentos”, me decía el Uru, cuerpo gigante y cara de bueno.
Sanabria también desechó a mediados de año una invitación para jugar con Los Pumas Classics en Bermudas porque su club lo necesitaba. Y se le llena la cara de alegría cuando menciona que la semana que viene se va con 40 chicos a Uruguay.
Los árbitros lo premiaron anoche. Lleva 19 años jugando en Primera y nunca fue expulsado. Un ejemplo de esencia del rugby.
También se llevó otra placa José Luis Cilley. El Gringo, un símbolo del SIC, es otro ejemplo de conducta adentro de la cancha. Ninguna expulsión en 17 años consecutivos en una trayectoria que incluye siete títulos de Buenos Aires, tres Nacionales y dos Mundiales.
En el Grupo II, el premiado fue Bernardo Verga, de Liceo Militar. En tanto, San Cirano se llevó la bandeja al club con mejor conducta y San Martín al de mejor atención.
La fiesta también sirvió para enterarse que no alcanzan los árbitros para todos los partidos que se juegan en Buenos Aires. Faltan 100 por fin de semana: 50 quedan a cargo de los referís de los clubes y el resto termina huérfano de silbato. Una realidad preocupante y de la que se está ocupando la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA), según palabras de Alejandro Degano.
Daniel Spinetta, presidente de los árbitros, también graficó esta realidad: “El rugby debe integrar a los árbitros y los árbitros nos debemos integrar al rugby”.
El árbitro necesita ayuda. Es una de las cuatro patas del rugby junto a los jugadores, los entrenadores y los dirigentes.






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