Alergia

Disculpen, pero voy a romper con una tradición periodística. Dejo la noticia, lo más importante, para después. La escribiré luego de esto. Ocurre que cuando hoy ingresé al blog vi que ha provocado cierta alarma la nota de ayer. ¿Por qué contesto tan tarde? Porque LANACION.com, para la cual escribo todos los días, le pagó una fortuna a la empresa Orange -que tiene los derechos cibernéticos del Mundial- para que tenga internet libre desde cualquier punto. Pero la famosa plaquita de la incompetente Orange que va enchufada a la computadora funciona cuando quiere, y hace unos días que no da señales de vida. Entonces, tengo que transmitir desde el centro de prensa, que cierra a las 8, las 3 de allá, y a partir de ese momento quedo desconectado, salvo por el teléfono.
Primer diagnóstico: anoche me fui hasta Enghein les Bains a ver al médico de Los Pumas, Mario Larrain, a quien siempre molesto en cada gira. Lo que tengo es un fuerte cuadro de alergia, producto de que el domingo, antes del partido, me eché a tomar algo de sol abajo de la Torre Eiffel. Todo muy lindo, pero yo soy súper alérgico y el sol del mediodía, se sabe, lastima bastante. Parezco un chico en estas cosas. No aprendo aquel sabio mensaje de las abuelas: “La salud es lo primero”. Bueno, Mario me medicó y hoy amanecí algo mejor.
Segundo diagnóstico: conseguí hotel. Ya estoy seguro hasta que me vaya. El problema es cuándo. No hay pasajes. Me pusieron desde Buenos Aires en todas las listas de espera.
Tercer diagnóstico: son maravillosos. No tienen idea de cómo me acompañan en todo esto, día a día. Me emociono leyendo cada mensaje. No los conozco, pero es como si los conociera de toda la vida. Cecilia, zanjera de alma, recomendándome un médico en Francia. Juan T, dándome la dirección de hoteles en Francia.Todos deseándome que me mejore. No encuentro otra forma de agradecimiento que escribir esto antes que la noticia.
Disfruto con el corazón leyéndolos a Tomy, al Nazo (feliz por su superclásico) y a Fernandito (supongo que no tan feliz por el fútbol), algunos de mis amigos del alma junto al Mono, que ayer llegó a los 50. Me emociono con los comentarios de alumnos que pasaron por TEA y Deportea, como Luis Faraoni (brillante escriba; perdón que insista, imaginarán, no muy contento por el River 2-Boca 0), Victoria (cubanita de ley) o Johana (inquieta chica que se fue a vivir a Australia y que trabajó como voluntaria en el Mundial 2003).
Aprendo con las permanente contribuciones de Toluba y, les aviso, estoy buscándole una entrada a Dex. La conseguiremos como sea.
Todos me apuntan desde la Argentina lo que debo estar disfrutando este Mundial. Se refieren a la actuación de Los Pumas. No les falta razón. Pero lo que más drisfruto, de corazón, es de esto, del ida y vuelta que se genera en este espacio.
Para lo último, porque ese es el lugar que se merece, dejo a Pablo Llonto. Nunca pudo haber jugado al rugby. Es de esos que uno mira fijo y se esconden. No tacklea, pega patadas desde atrás. Debió decir en su nota muy bien escrita que tiene desde hace muchos años un problema personal conmigo y con mucha gente con la que comulgo. Llonto, por si no lo recuerdan, salía por Canal 9 vestido de smoking (¿careta?) hablando de las bondades del boxeo. Afortunadamente, camino por la vida en la vereda de enfrente a la de él.
¿Qué más? Gracias. Desde el alma. Ahora sí, me preparo para lo del día. Para un martes que ya dejó atrás a ese lunes.






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