Historia

Está empezando el lunes aquí en París y cuesta encontrar palabras para describir lo que acaban de hacer Los Pumas. Uno busca los adjetivos y entran todos. Piensa en la historia, y se da cuenta que la historia más importante se escribió hace unos minutos en el césped del Stade de France, escenario que ya formará parte de la leyenda del rugby argentino. Aquí, hace un mes exacto, Los Pumas sacudieron las estructuras de la ovalada cuando vencieron a Francia y lo mandaron a eliminarse antes de lo previsto con los All Blacks. Aquí, hace unos minutos despacharon a Escocia en un partido tremendo, tal como se preveía. Aquí festejan con los pocos argentinos que están en las tribunas el haber conseguido el pasaje a las semifinales. Nada menos. De no creer. Y Agustín Pichot que insiste con su “vamos por más”. Soñemos más, entonces.
Este, afortunadamente, es el Mundial del corazón. Lo demostraron ayer Inglaterra y Francia quitando de carrera a los dos grandes cucos, los Wallabies y los All Blacks, a los que los sobrepasó la presión. Y el símbolo del corazón son Los Pumas. Un corazón “muy especial”, como dice Agustín Pichot. Un corazón que si bien responde a la historia del seleccionado argentino, ha encontrado aquí al equipo más unido que se recuerde. Porque este plantel lo forman 45 personas. Y de todos es la victoria.

El partido no fue lucido. Se lo esperaba. Iba a ser una lucha táctica para ver quién aguantaba más el cuerpo a cuerpo. Los Pumas, con la receta de ir por el eje profundo con los forwards y de buscar el fondo de la cancha con el kick de Juan Martín Hernández, tuvieron el test controlado casi siempre. Aflojaron en los últimos minutos y ahí se vino Escocia. Por eso se terminó sufriendo, defendiendo el ingoal a tackle y presión.
El pie fue una de las claves. Los Pumas lo utilizaron 27 veces durante el juego, contra 21 de Escocia. Felipe Contepomi estuvo acertado salvo un penal al comienzo bastante factible y Hernández clavó otra vez un drop de zurda que dejó la cuenta 19-6.
Antes, Gonzalo Longo -otra vez elegido The Man of the Match– fue como una fiera a taparle un kick al apertura David Parks. Y después corrió con un hambre infernal para ganarle la corajeada al wing Sean Lamont.
“Somos una familia. No tenemos quizá el mejor juego, pero tenemos mucho corazón”, agregó el gran líder de este equipo, el capitán que está en todos los detalles, afuera y adentro de la cancha.

Parece increíble. Los Pumas se quedan hasta el último fin de semana del Mundial porque al menos ya se aseguraron jugar por el tercer puesto. El sábado, otra vez a las 21 de acá, las 16 de allá, en el mismo escenario, toca la poderosa Sudáfrica, el único del Tres Naciones que se mantiene en carrera. La verdad, todo puede ser.
Fotos: Villarpress






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