Domingo

Es sábado, pero las mentes y los corazones ya están en el domingo. Mañana es el día. No falta nada. Vuelven a jugar Los Pumas. Nada menos que para alcanzar las semifinales del Mundial. Tiempo de palpitar. Escocia, la dura Escocia, espera en el Stade de France de París a partir de las 21 de acá, las 16 de la Argentina. Es el partido más importante en lo que va del Mundial para los capitaneados por Agustín Pichot. Es el momento de intentar llegar hasta donde nunca se llegó.
Se viene un partido tremendo desde todos los aspectos. Habrá que ver cual de los dos es más fuerte de la cabeza. Cual impone su táctica. Cual gana la batalla del corazón. Cual está más preciso. Cual llega mejor físicamente al minuto 80.
Es un partido por los cuartos de final de un Mundial y por eso no deben tenerse en cuenta los antecedentes. Ni los que pronostican a Los Pumas como favoritos por lo hecho en la primera rueda, ni por la estadística que marca triunfos argentinos en los últimos cinco enfrentamientos, tres de ellos en el Murrayfield de Edimburgo. Este Mundial está certificando estos conceptos. Ver lo que le pasó a Francia en el debut contra los argentinos y lo que le acaba de ocurrir a los Wallabies ante los bravos ingleses.
Afortunadamente, Los Pumas tienen bien en claro esto. Tienen confianza en ellos, pero no se consideran favoritos. Respetan en su justa medida a Escocia y hablan permanentemente de mantener la humildad. Tienen incorporada la bandera que siempre levanta Pichot: “No nos sobra nada”.
El tema mental será clave. Los Pumas deberán abstraerse, ante todo, del mote de favoritos que les adjudica la prensa y la gente. También del furor que están provocando en la Argentina. Si mantienen la concentración desde el minuto cero, el camino hacia la victoria puede abrirse.
Se habla tanto de la cabeza porque, además, enfrente habrá un rival que viene entonado. La situación de Escocia es muy parecida a la de Los Pumas. Ellos también están ante una oportunidad histórica. Si bien el rugby es un deporte tradicional en ese país del Reino Unido y ya llegaron una vez a una semifinal (en el 91, 6-9 de local contra Inglaterra), el público empezó a perder confianza en su selección, al punto que los partidos en Murrayfield -salvo con los All Blacks- se jugaron con abundantes claros en las tribunas.
Los dirigidos por el estudioso Frank Hadden han recuperado el alma. Son batalladores, sobre todo con sus forwards, liderados por el capitán Jason White, un durísimo tercera línea. Tienen un line poderoso del cual arman las distintas plataformas de ataque. También son sólidos en defensa. Y, además, son temibles con el pie. Hasta ahora tienen cien por ciento de efectividad. El wing Chris Paterson acertó 15 de 15 y el apertura Dan Park clavó 5 de 5.
Si Los Pumas salen concentrados y pueden imponer todo lo que han mostrado hasta el momento, están en condiciones de vencerlos. Además de la cabeza, será clave la confrontación de los forwards. Entrar con vehemencia a los rucks, avanzar con el maul, imponer el scrum, pelear el line. Ganar en el uno contra uno. Tacklear como lo indica la historia. Ser extremadamente disciplinados como ante Francia y no como contra Irlanda.
Los mellizos Contepomi deberán levantar una pared, como lo vienen haciendo, en el centro de la cancha. Y el crack, Juan Martín Hernández, dibujar con su calidad y utilizar el pie con la misma maestría que lo realizó ante Irlanda, poniendo la pelota al fondo para ir a presionar allá y buscando lo menos posible el touch.
El escenario, el imponente Stade de France, trae buenos recuerdos. Mañana se cumplirá un mes del triunfo contra Francia. Los Pumas serán absolutamente visitantes, porque se espera una invasión escocesa. ¿Qué harán los franceses que se quedaron con el ticket sin pensar que su equipo se iba a marchar a Cardiff?
¿Y si hay empate? Suplementario de dos tiempos de 10 minutos. ¿Si no se quiebra la igualdad? Muerte súbita en 10 minutos. ¿Si todo sigue igual? Definición por penales, a serie de tres (uno frente a los palos, otro a la derecha y otro a la izquierda). Por la salud de varios esperamos no llegar a esa instancia.
Se acabó la larga espera. Llega el domingo. Los Pumas, estos Pumas, inspiran confianza porque entre otras tantas virtudes, no se la creen. Hay margen para soñar. Soñemos, entonces.






Todos al Ingoal (25°)
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