Fiebre

Un solo inconveniente en el primer día de Los Pumas en el centro de París: Felipe Contepomi sufre un estado gripal que no le permitió entrenarse, pero que no pone en peligro su participación en el transcedental encuentro del próximo domingo ante Escocia, por los cuartos de final del Mundial.
Otro tipo de fiebre, la que se está viviendo en la Argentina, es otro aspecto del cual Los Pumas quieren mantenerse al margen, aunque no es fácil por la cantidad de llamados que reciben de familiares y amigos, que además les cuentan todo lo que han generado con su actuación. El sólo hecho de enterarse que se cambió el horario del superclásico entre River y Boca les dio una pauta del alcance que está teniendo la Pumamanía.
Como dijimos en los días anteriores, de aquí al domingo habrá que trabajar fundamentalmente en el tema mental. “Yo le doy un 80 por ciento de importancia”, señaló Patricio Albacete, una de las grandes figuras del torneo. Primero, para quitarse de encima rápido el lógico relax que provocó la tan esperada victoria contra Irlanda. Segundo, por lo apuntado antes, para abstraerse de todo lo que llega desde la Argentina. Tercero, porque el Marriott Coutyard del paquete barrio Neuilly (una especie de Barrio Parque en Buenos Aires) no ofrece la tranquilidad que sí daba el Grand Barriere de Enghein les Bains, donde no sólo era imposible pasar sin permiso, sino que el ingreso al hotel estaba a unos 30 metros de la calle.
Ese factor anímico, en el que más hará hincapié Loffreda de aquí al domingo, es clave. Los Pumas afrontarán en ese sentido quizá el partido más duro, pese a que hoy por hoy están por encima de Escocia. Tendrán que sobreponerse al hecho de que son favoritos y a volver a poner en foco el objetivo. Lo tienen bien en claro, y por eso no hay señales de alarma. Lo dicen todos. Continúan con el lema partido por partido. Recuerdan la frase de Agustín Pichot ni bien concluyó la batalla con Irlanda: “Esto recién empieza”.
El plantel también tiene en claro que Escocia será un rival durísimo. Viene entonado y satisfecho por haber evitado a Francia en los cuartos. Pese a que el historial no favorece a los británicos (perdieron los últimos cinco enfrentamientos con los argentinos), saben que también están ante una posibilidad de la que sólo gozaron en el Mundial de 1991, cuando en aquel entonces los comandados por Gavin Hastings estuvieron a un paso de la definición al perder ajustadamente contra sus enemigos ingleses.
Los Pumas resaltan el line escocés, así como también a la tercera línea y a la puntería hasta aquí infalible del wing Chris Paterson (metió 15 de 15). Pero más que nada hablan de lo que puede suceder con ellos mismos. Hablan de concentración absoluta, de mantener al máximo la disciplina (es el equipo al que menos penales le sancionaron; tampoco recibió tarjetas amarillas) y de llevar adelante en la cancha el plan ideado afuera. No le dan tampoco trascendencia a la lluvia (anuncian que no se irá en toda la semana) que, en teoría, beneficiaría un poco más a los del Cardo.
Empezó hoy la cuenta regresiva con la práctica liviana en doble turno. Escocia ya está en la mira. También las semifinales. Nada menos.






Todos al Ingoal (25°)
17º
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