24

Llegó el momento más esperado por Los Pumas en este Mundial. Faltan sólo 24 horas para que empiece el partido con Irlanda, el que puede marcar un hito en el rugby argentino. Se acaban las palabras. Es el tiempo de jugar. Los corazones van acelerando sus pulsaciones. De los miles que andan dando vueltas por París vestidos de celeste y blanco. De los cientos de miles de argentinos que se aprestan para sufrir frente a los televisores.
Nunca un partido de Los Pumas estuvo rodeado de tantas situaciones. Ante todo, porque se está muy cerca de lograr un objetivo que parecía imposible antes del Mundial: quedar primeros en un grupo donde además están dos de los cinco mejores seleccionados del ránking. Pero también porque estas actuaciones, sobre todo ante Francia, han generado un enorme fervor en la gente y porque enfrente estará Irlanda, el rival con el cual hay cuentas pendientes desde Australia 2003 y desde el test jugado en Dublin al año siguiente.
“Este equipo habla adentro de la cancha”, dijo Marcelo Loffreda ayer. Acertado. El momento de la verdad será mañana, a partir de las 17 de acá, las 12 de la Argentina, cuando en el Parque de los Príncipes de París (con capacidad para 47.870 personas)arranque el test que no sólo definirá la suerte de Los Pumas e Irlanda, sino también de Francia, nada menos.
Los Pumas saldrán a ganar, sin importarles las otras ecuaciones que también les pueden dar el primer lugar o la clasificación a los cuartos de final. Saldrán a ganar porque es lo que vinieron a hacer acá en todos los partidos y no hay razón para cambiar el libreto. Saldrán a ganar porque es lo que les dicta el corazón y la cabeza. Saldrán a ganar porque saben que deben abstraerse de todo lo que se juega afuera de la cancha. Saldrán a ganar porque quieren que Irlanda se quede afuera y que el que se tenga que ir a jugar la vida con los All Blacks sea Francia.
Son conscientes que sólo un punto bonus (marcar cuatro tries o perder por 7 o menos tantos) los mantendrá en la cima del Grupo D para seguir en París, pero saben más que nadie que jugar con esa posibilidad puede significar también marcharse a casa. Porque, vale remarcarlo, esa chance todavía existe.
Repasemos, entonces. Un triunfo o un punto bonus dejaría a Los Pumas primeros. Una derrota sin bonus los ubicará segundos, siempre y cuando antes Francia doblegue en Marsella a Georgia con al menos cuatro tries. Una caída con punto bonus de Irlanda y sin bonus propio, sellaría la eliminación.
Los Pumas respetan a Irlanda. No tienen en cuenta que se trata de un rival que viene golpeado, con crisis internas, con duras críticas de la prensa, con un juego que está muy lejos de aquel brillante que mostró a comienzos de la temporada en el Seis Naciones. Creen que mañana todo eso quedará al margen.
Hacen bien. Irlanda es un rival sumamente peligroso, con el mejor line del mundo, con una pareja de centros (Gordon D’Arcy-Brian O’Driscoll) temible y con un apertura (Ronan O’Gara) sumamente cerebral y altamente efectivo con su kick táctico y a los palos. El 10 fue el verdugo, precisamente, en las dos últimas derrotas con un penal en el 2003 y un drop agónico en el 2004.
Pero Los Pumas también saben que les pueden ganar. Tienen corazón, mentalidad y rugby como para hacerlo. Y conocen por dónde es posible quebrarlos. Por eso serán fundamentales los primeros 20 minutos. Atacar desde el kick-off. Desbordarlos con la presión en su campo, embestirlos con los forwards, demolerlos a tackles, desgastarlos con el scrum, conseguir obtención y control. Jugar con locura, pero sin desesperación. En esto último será primordial la disciplina. Evitar los penales. Por O’Gara y por el árbitro neocelandés Paul Honiss.
Irlanda basa su plataforma de ataque en el line, con sus dos torres, Donnacha O’Callaghan y Paul O’Connell. Desde allí O’Gara suele encontrar los espacios para lanzar a D’Arcy y O’Driscoll. Hay que cortar ese circuito, y por eso los kicks argentinos deberán ser enviados al fondo de la cancha y no al touch. Es un equipo que desde la conducción de O’Sullivan en el 2002 ha cambiado el modo de jugar histórico de los de verde. Hoy tienen menos sangre caliente y más juego desplegado. ¿Los números?: en 72 test, ganaron 48 y perdieron 24.
Irlanda nunca atravesó los cuartos de final de un Mundial. Es, además, el equipo que menos veces ganó el Seis Naciones (excepto Italia, claro). Siempre lo caracterizó la garra. Hasta este equipo capitaneado por O’Briscoll, algo soberbio en su pose y poco afecto a que lo golpeen.
Los Pumas tienen sed de revancha. Por la eliminación en el 2003 y, más, por el test en Dublin del 2004, cuando O’Gara se la paso cargándolos, además de las quejas por supuesto juego sucio de los argentinos de parte de O’Driscoll y el hoy colgado Peter Stringer. Recordar también que el tercera línea Neil Best le declaró a la prensa de su país que a Los Pumas había que hundirlos en el Mundial como Inglaterra lo hizo con el Belgrano en la Guerra de las Malvinas.
“Quiero gritárselos en la cara”, dijo Ignacio Corleto. Ese es el sentimiento. Pero sería fundamental que no juegue en contra.
Los Pumas tienen equipo para ganar. Línea por línea, puesto por puesto. ¿Repasamos? La tremenda solidez y clase internacional de Rodrigo Roncero, Mario Ledesma y Martín Scelzo en la primera línea; la categoría de Patricio Albacete y la experiencia de Ignacio Fernández Lobbe en la segunda; el manejo de los forwards de Gonzalo Longo en su vuelta; el fantástico nivel que viene exhibiendo Juan Fernández Lobbe; la ductilidad y el tackle de Lucas Ostiglia; el don de estratega absoluto de Agustín Pichot; la chapa de crack de Juan Martín Hernández; el rugby-total de Felipe Contepomi; la pared defensiva que forma con Manuel, su hermano mellizo; la explosión de Ignacio Corleto desde el fondo; el corazón de los dos “chiquititos”, Lucas Borges y Horacio Agulla. Y también hay recambio de valor en el banco.
Los Pumas tienen un equipo al que nadie quiere enfrentar. Porque mezcla, como pocos, el corazón con las destrezas.
Habrá mucho en juego mañana. Este debe ser uno de las notas más largas que escribí en periodismo-rugby. Lo merece. El partido es demasiado importante. Empezó la viglia. Quedan 24 horas. A preparar los corazones. Acá y allá.






24º
Cartelera
Cartelera