Disfrutar

Hoy aproveché el día de descanso de Los Pumas para viajar junto a varios periodistas argentinos hasta Ginebra, la ciudad suiza ubicada a 148 kilómetros de Lyon. Allí murió Jorge Luis Borges. Fue el 14 de junio de 1986. Allí también está enterrado. Curiosamente, uno de los libros que me traje aquí es uno de su autoría, quizá de los más célebres: El Aleph. El genial Borges escribe en el fabuloso cuento El Zahir: “Según la doctrina idealista, los verbos vivir y soñar son riguorsamente sinónimos”.
Los Pumas, como la vida misma, viven y sueñan. Ahí está una de las claves del éxito que hasta ahora están teniendo en esta Copa del Mundo. Viven y sueñan, se insiste. Lo disfrutan. A pesar de las lesiones que no dejan de preocupar. Hoy, Agustín Pichot dijo que no está recuperado tal como lo esperaba de su contractura en el isquiotibial derecho. Señal de alerta para el partido del próximo sábado con Namibia, en Marsella. Volvería a jugar, en caso de que no llegue el capitán, Nicolás Fernández Miranda. Federico Todeschini está prácticamente descartado. Habrá que ver cómo evoluciona Gonzalo Longo, mientras que Marcos Ayerza sufre una entorsis de rodilla y Mario Ledesma, un golpe en ese mismo sector.
Los Pumas disfrutan de su día libre. ¿El último en la primera rueda? Pasean, aprovechan de un domingo a pleno sol en la pileta del Hotel Métropole. Hoy volverán a entrenarse en doble turno. Saben de la expectativa que hay en la Argentina. Que han generado una nueva Pumamanía, como apunta Pablo Mamone en uno de los comentarios de éste blog. Pero saben, sobre todo, que no deben apartarse ni un milímetro del libreto. Partido a partido, ese es el lema. Pensar en Namibia y, recién después, en una Irlanda que no luce bien, pero que es muy posible que se recupere en éste último tramo, el decisivo.
Se disfruta también del resto del Mundial, que mañana completará su primera parte con Escocia-Rumania, en Murrayfield, Edimburgo. Todavía perduran los ecos de la hazaña que estuvo a punto de concretar Georgia sobre Irlanda. El centro Malkaz Urjukasvili acertó al decir: “Merecimos ganar, pero a veces se necesita suerte”. En tanto, el entrenador Eddie O’Sullivan y el capitán Brian O’Driscoll resumieron la sensación sobre su equipo. Ambos pronunciaron la palabra decepción.
También se disfruta que todavía exista lugar para las sorpresas. Tonga lo demostró hoy al vencer a Samoa, un histórico animador de los Mundiales.
Francia, como se prevía, apabulló a Namibia, pero en el primer tiempo dejó una deslucida imagen. Las cosas se les facilitaron porque a los 19 minutos su rival se quedó con un hombre menos. ¿La razón? Un tremendo tackle alto del segunda línea Jacques Nieuwenhuis a Sebastien Chabal.
A propósito de Chabal. Acá se vuelven locos con él. Las cámaras, las fotos y los comentarios siempre van hacia él, que vende su imagen de duro con su cara de malo, su físico imponente y su melena larga. “Uhhhhhhhh”, gritan los hinchas cuando es enfocado por la pantalla gigante. Se babea el relator de la televisión francesa cuando anota su segundo try tras llevarse puestos a tres rivales. “¡Animal!”, exclama. Yo todavía disfruto del tackle que le asestó Felipe Contepomi ni bien Chabal pisó el césped del Stade de France, en el partido inaugural. Y de cómo lo paró Luquitas Borges. Y de cómo nunca pudo quebrar a un argentino.
Disfrutar, ese es el hilo conductor de este nota de hoy. Por eso vuelvo al comienzo, al paseo, que incluyó la visita a Yvoire, una ciudad medieval que está en límite de Francia y Suiza. Un lugar increíble, a orillas del Lago Leman. Un lugar que ya estaba habitado en la Alta Edad Media. Cuentan que uno de los pueblos más bonitos de la Saboya histórica. Altamente recomendable por si alguno viene por acá.
Me queda la cita de Borges. Vivir y soñar. Sinónimos. Claro que sí.
Hasta mañana.






Cartelera
Los Pumas (Australia)
Los Pumas (Australia)