Georgia

Conmueve Georgia, el más débil, que va al frente hasta el último segundo con un corazón enorme. Da pena Irlanda, el poderoso, que termina haciendo burdos penales y pidiendo la hora para no quedarse muy cerca de la eliminación en el Mundial. Hay una sonrisa más en el campamento argentino, cuando en Francia ya está cerca el domingo. Irlanda ganó (14-10), pero sin punto bonus. Y habrá que ver cómo llega a los dos partidos que le quedan, los más complicados, frente a Francia (el 21) y con Los Pumas (el 30).
Hay cosas que el International Rugby Board (IRB) no puede arreglar. Le armó un fixture a Francia para que prácticamente no se moviera de París hasta la final. Pero Los locales se toparon con el corazón Puma y quizá tengan que ir a jugar los cuartos de final a Cardiff, nada menos que contra los All Blacks. Programaron a Irlanda (en Dublin está la sede del IRB) para que juegue dos test en Burdeos y otros dos en París, con seis días de diferencia en los primeros tres y nueve en el último. Pero los de verde chocaron primero con el corazón de Namibia (la diferencia era a mitad del segundo tiempo de sólo 10 puntos, hasta que el árbitro favoreció alevosamente a los europeos, incluso otorgándoles un try que no fue sin pedir siquiera el video-ref) y hoy con el corazón de Georgia, que lo tuvo al borde del nocaut en lo que hubiese sido un golpe tremendo al negocio que significa este torneo.
El descanso de Los Pumas me permitió por primera vez desde que llegué a Francia poder ver otros partidos. Ayer, la paliza de Sudáfrica (gran candidato a jugar la final) a Inglaterra por 36-0. Hoy, la goleada de 108-13 de los All Blacks ante Portugal. Más tarde, el triunfo por 32-20 de los Wallabies (también candidatos al título, aunque habrá que ver cómo evoluciona de su lesión el estratega del equipo, Stephen Larkham) y, ya a la noche, la agónica victoria de los irlandeses. Con eso quise armar el diario de viaje de éste sábado.
¿Qué fue lo que más que conmovió? No el andar de los grandes. Todo lo contario. Primero, el enorme corazón de los portugeses. Cómo cantaron el himno (casi a los gritos), cómo se le plantaron al gigante, cómo festejaron el drop de Gonzalo Malheiro y, después, el try de Rui Cordeiro, cómo se bancaron el aluvión negro que llegó a los 16, pero que no pudo concretar -como toda la prensa preveía- la victoria más holgada en la historia de los Mundiales.
“Vamos a quedar en la historia por la actitud, la garra y el espíritu de lucha. Estamos orgullosos de ello”, dijo el entrenador portugués, Duarte Cardoso. Y claro que sí. Será inolvidable para ellos haber enfrentado a los All Blacks en su segundo partido en un Mundial y haberse retirado ovacionados del Stade Gerland de Lyon. Además, haber podido compartir con los más famosos un post partido que está reflejado en esta nota.
Hay sangre argentina en Portugal. Daniel Huevo Hourcade, ex entrenador de Tucumán, es el asistente del coach. Y en esa selección juegan Juan Manuel Murré, Juan Negro Somoza y Cristián Spachuk. Hay en La Nación de hoy una interesante artículo sobre ellos.
Más perlitas del IRB: A Somoza le dieron cuatro fechas de castigo por acciones no más peligrosas que las que cometieron el sudafricano Schalke Burger y el inglés Phil Vickery. Sin embargo, a estos dos últimos les redujeron la sanción de cuatro a dos fechas.
Portugal tiene 4.300 jugadores. Nueva Zelanda, 141.726. La diferencia en presupuestos son abismales. También dentro de la cancha: el pack All Black pesó 913 kilos; el portugués, 821.
Irlanda también es una potencia. En Georgia hay sólo 8 canchas de rugby. Pero hoy esas diferencias no se notaron. Los georgianos no sólo les marcaron un try y recibieron sólo dos, sino que los tuvieron en los últimos quince minutos contra las cuerdas. No ganaron porque la fortuna estuvo del lado del poderoso. Fue meta maul y maul. Incluso llegaron al ingoal, pero no pudieron apoyar, en una decisión que estuvo en manos del argentino Federico Cuesta, video-ref de este test.
El Mundial es apasionante. Y más allá del negocio, de las diferencia enormes entre poderosos y débiles, todavía hay un espacio grande para la emoción. Lo mostraron Los Pumas. Lo mostraron hoy Georgia y Portugal. No importan los resultados. Se trata, como en la vida, de la actitud.
Disculpen. Para lo último me quiero reservar algo personal. Hoy entré a chatear con mi hijo (es con el único que lo hago; combato esa forma de comunicación, prefiero gastar mucho más y hablar con él por teléfono) y vi que en su nick puso “Vamos Pumas”. Casi me largo a llorar. Estoy sensible.
Hasta mañana.






Cartelera
Los Pumas (Australia)
Los Pumas (Australia)