Increíble
Agradezco a Dios estar acá. Haber podido ver en el lugar de los hechos uno de los máximos golpes en la historia del deporte argentino. Los Pumas lo consiguieron, nomás. Pusieron su corazón, ese que es marca registrada, para voltear a Francia y poner en jaque el negocio del Mundial de rugby ya en el mismo inicio. Porque ahora los favoritos a ganar el grupo y a quedarse en París son estos Pumas heroicos por donde se los mire.
Fue el partido que se prevía. Durísimo, con una tremenda batalla de forwards. Apuntaba ayer que esta vez le jugaba más fichas al corazón de Los Pumas. Y no fallaron. Fue conmovedor ver cómo todos se tiraban de cabeza para tacklear o recuperar la pelota. Otra vez la defensa fue el arma para ganar el partido. Como con Irlanda, en 1999.
Los Pumas jugaron un partido casi perfecto. Felipe Contepomi y Agustín Pichot brillaron. Uno porque fue una fiera con y sin la pelota; el otro porque es el más vivo de todos los medio scrum. Manejó los tiempos, lo complicó siempre a Pierre Mignoni y robó varias pelotas importantes.
También actuó a favor la estrategia. Juan Martín Hernández no jugó bien de apertura -se equivocó con el pie y de una pelota mala arriba casi llega un try de los franceses que hubiese costado el partido- pero su sola presencia lo sacó de foco a David Skrela. Y con la pareja de medios cortada, Francia no tuvo juego.
La presión, por otro lado, lo obligó a Francia a cometer más errores de los habituales. Y, sin duda, le jugó en contra ser locales y favoritos en el partido inaugural.
El único try vino de esa presión. Horacio Agulla recuperó una pelota, Manuel Contepomi -muralla en el centro de la cancha con su hermano- cambió el rumbo del ataque e Ignacio Corleto entró desde el fondo para vulnerar el ingoal con su clásica velocidad y potencia.
Monumento a los forwards, pese a que se perdieron algunos lines importantes y a que en el srcum prevalecieron los franceses.
Se venció el síndrome del debut. Se rompió con todos los pronósticos. A Pablo Mamone, que está abajo mio, le llega un mensaje de texto de su mujer: “Cuidá el corazón”. Me siento identificado. Es una noche única, increíble. Y vuelvo a lo del comienzo: agradezco a Dios estar acá. Y poder contarlo.






Planteles
Todos al Ingoal (26°)
Todos al Ingoal (26°)