De aquí y de allá
Los resultados ofrecidos hasta ahora en esta ventana internacional de fin de año arrojó señales a menos de un año del Mundial. La primera es que los All Blacks juegan a otra cosa y que si no les pasa nada raro deberían llevarse la Copa sin problemas. La segunda es que el resto de las potencias pasan por un delicado momento. Inglaterra, Sudáfrica y Australia están hoy lejos de un buen nivel, mientras que Francia cayó demasiado duro con los neocelandeses. La tercera es que el otro lote, integrado por Irlanda, Los Pumas y Gales viene claramente en alza y con muy buenas victorias, como la de los argentinos en Twickenham o como la de los irlandeses contra Springboks y Wallabies (ayer, 21-6).
Este panorama muestra también cuán duro será el grupo de la Argentina en el Mundial. Otra vez, bah. Porque como en el 2003, enfrentará al local en el partido inaugural con todo lo que eso significa y porque otra vez jugará a todo o nada con una Irlanda que seguramente llegará mejor que el resto de los británicos.
De todos modos, faltan 10 meses y es muy rápido para hacer pronósticos.
Sí, en cambio, podemos arriesgar un pronóstico en cuestiones domésticas y que no transcurren por el nivel de los equipos. Pasaron dos meses, se terminó el campeonato y todo parece indicar que la URBA archivó los lamentables incidentes que ocurrieron durante el partido Hindú-Los Tilos.
En su momento titulé en este blog Que no gane la impunidad, y muchísimos de los léctores se sumaron a la causa. Ahora, varios de ellos escriben sobre lo mismo. Parece que, otra vez, el rugby de Buenos Aires prefiere mirar para otro lado cuando se encuentra ante casos como estos -recordar que se tomaron a trompadas los 30, con intervención del público y con todos afuera de la cancha, en el medio del partido- mientras por televisión combate los hechos de violencia.
No se trata de embestir contra Hindú, porque la decisión de las sanciones no estaba en sus manos. Pero no se puede dejar de decir que el club involucrado fue posteriormente el campeón.
Cajonear este tipo de episodios y no tomar el ejemplar camino que recorrió la Unión de Mar del Plata ante la agresión a un árbitro, es simplemente dejar abiertas las puertas para que la violencia -instalada en todos los ámbitos de la sociedad- siga infiltrándose sin obstáculos. Y la filosofía del rugby bien entendida no contempla la impunidad.






¿Para qué están Los Pumas?
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Todos al Ingoal (27°)