Estupor (II)
Luego del partido del sábado con Lomas, la cúpula del CASI se reunión para analizar cómo afrontar la situación en la que el club quedó involucrado tras la grave lesión en la cara que sufrió Malcolm Glass en una pelea bolichera de la que participaron jugadores del plantel superior. Como se sabe, los padres de Glass solicitaron a través de una carta de lectores en La Nación y de diversas declaraciones a medios periodísticos, que el CASI tome algún tipo de medida al respecto.
Curiosamente, quien primero socorrió al chico lesionado en esa madrugada del 29 de junio fue uno de los vicepresidentes del CASI -gloria de Los Pumas-, uno de cuyos hijos es íntimo amigo de Malcolm. Fue él quien lo trasladó en su auto hasta el sanatorio Las Lomas, ya que el padre de Malcolm se encontraba en Europa, según pudo averiguar este blog.
En el CASI se habla -fue el tema de todas las conversaciones el sábado- de una versión distinta a la que brindan los Glass, aunque nadie niega la pelea ni la agresión al chico. Lo que se cuenta es que todo arrancó con una discusión adentro del boliche -ubicado a metros de La Boya, una de las sedes del CASI donde se entrenan los planteles de rugby- entre Malcolm y el hijo de un recordado medio scrum del CASI. Minutos más tarde, se generó otra pelea y -siempre de acuerdo a la versión que se escucha en el CASI- y allí Malcolm le sacó un diente de una piña a uno de las figuras de la Primera del Atlético.
Fue allí donde se generó una batahola y en la cual Malcolm sufrió la grave lesión. El que está señalado como agresor es otro jugador de la Primera. No es un forward, como se prevía, sino un back, pero con físico de forward. Angustiado por toda esta situación, pidió no jugar el sábado.
Hasta aquí, los hechos, pero sería inconveniente quedarse sólo en esto. Como también sería inútil detenerse sólo en la sangre que busca buena parte del periodismo que suele referirse al rugby únicamente cuando ganan Los Pumas o cuando se producen este tipo de situaciones. Por ejemplo, en estos días el presidente del CASI, Esteban Vergara, fue el hombre más buscado. Incluso, se cuenta que en uno de los tantos llamados al club, la secretaria recibió una advertencia de una mujer que se identificó como periodista: “¡Miren que los vamos a hacer mierda!”.
La realidad marca que la pelea, como tantas que lamentablemente se dan todos los sabados a la noche y de la que no participan únicamente rugbiers, existió. Que también existió la agresión a Glass y que todos estaban alcoholizados. Es, aunque duela, un tema que afecta fuertemente al rugby y en la cual debe intensificarse la prevención.
Hay conciencia de lo que pasa, pero evidentemente no alcanza con lo que se hace. En el CASI, por ejemplo, existen charlas de prevención sobre los riesgos de la adicción al alcohol y a las drogas, y a la violencia que se suele generar luego de los terceros tiempos, que han perdido su esencia. El asunto se aborda también en la revista del club. Y no es el CASI el único que aborda el problema. Son muchos los que intentan soluciones.
Se esgrime, con razón, que el CASI no debe hacerse responsable de lo que pasó -ocurrió fuera del club y en un boliche donde no había nada de rugby en juego- y que el tema debe seguir en otros ámbitos, como el de la Justicia, adonde acudieron los padres de Malcolm. Pero también es cierto que no tomar ninguna medida puede contribuir a que estos hechos no se detengan.
Un hombre fuertemente vinculado a la URBA nos decía: “Estamos trabajando para que la palabra rugbier esté vinculada a lo que enseña este deporte para la vida y que no sea más identificada como de chicos ricos que andan a los golpes y alcoholizados. Es un tema en el que los clubes deben aumentar las campañas de prevención”.
En este blog hemos señalado en varias oportunidades la labor que realiza un grupo de madres en el Chaco con la Red Solidaria Federico Acosta. El nombre se debe a un chico que murió jugando al rugby. Lejos de culpar al deporte, estas mujeres salieron a rescatar los valores del rugby y trabajan armando charlas de prevención, de salud y de todo lo que tiene que ver con una mejor calidad de vida. Luchan contra todas las dificultades que se les presentan porque no están en el centro de lo que se decide en este país, pero no se dan por vencidas. Necesitan apoyo, como también lo necesitan todos los que en el rugby argentino tratan de preservar a este deporte de lo que ocurre en la sociedad.
Hay, en ese sentido, una tarea primordial de los padres. Que se entienda que no todo pasa por dejarlo a un chico dos horas en el club para después pasarlo a buscar como si hubiese ido a un cumpleaños. El rugby solo no puede afrontar este problema. Tampoco puede hacerse el distraído.






Cartelera
Cartelera
17º