Aprobados
La estadística, fría, dirá que la batalla de la noche del sábado en Dunedin la ganó Inglaterra. Pero lo que arrojó este partido durísimo fue un aprobado para Los Pumas, que estuvieron cerca de llevarse la victoria, pero, lo más importante, es que mostraron un alto nivel, por el planteo -ese que tanto le exigíamos- y por lo que dieron todos los jugadores, que dejaron el alma en la cancha ante un rival que venía de obtener el 6 Naciones y que lo duplica en rodaje internacional e infraestructura.
Los Pumas tuvieron maniatados a los ingleses durante 70 minutos y se pudieron sobreponer a dos golpes anímicos fuertes, como fueron las tempranas salidas por lesiones del capitán Felipe Contepomi -lo suyo sería sólo un golpe fuerte en las costillas- y de otro sobreviviente del 2007, Gonzalo Tiesi, cuya continuidad en la Copa del Mundo está en duda porque su rodilla habría quedado bastante comprometida luego de la artera carga del segunda línea Courtney Lawes, quien acto seguido pisoteó a Mario Ledesma sin recibir ninguna sanción de parte del árbitro neocelandés Bryce Lawrence.
De todos modos, no hay que fijarse en lo del árbitro, aunque también hubo un silencio polémico del juez de touch cuando sobre el final Juan Imhoff fue tackleado sin pelota. Los Pumas no perdieron por eso. La derrota llegó simplemente por un par de errores consecutivos y porque el equipo sintió en los últimos 10 minutos el cansancio físico y mental de una batalla que resultó tremenda por donde se la mire, disputada en un escenario que hirvió con los griteríos de la multitud que retumbaron bajo el techo cerrado del Otago Stadium.
Y también se perdió porque no se supo liquidar el partido cuando Inglaterra estaba superado desde todos los aspectos. Ante todo, falló Martín Rodríguez como pateador, aunque ninguno era fácil. Pero en un esquema como el que ideó Santiago Phelan, el pie a los palos era clave. El rosarino acertó únicamente dos y desvió cuatro. Uno solo hubiese alcanzado en su momento para liquidar a los de la Rosa, porque los argentinos tuvieron ventajas de 6-3 y 9-3.
Pero hay que resaltar que Jonny Wilkinson, quizá uno de los mejores pateadores de todos los tiempos, tuvo también una noche negra en sus envíos a los palos. Falló dos de esos en los que él jamás perdona. ¿Problemas con la luz o con el techo? “Estaba perfecto para patear”, dijo más tarde Contepomi en la conferencia de prensa.
El partido era de Los Pumas hasta que empezaron a sucederse los errores. De un penal cobrado a Gonzalo Camacho por tackle ascensor, Wilkinson no pateó a los palos -venía de fallar uno fácil- y puso la pelota en las 5 yardas argentinas. De ese line, el pack inglés progresó hasta que el medio scrum Ben Youngs, quien le cambió la cara a su equipo al ingresar, encontró un hueco entre Agustín Creevy y Marcelo Bosch para irse abajo de los palos. Increíble: Los Pumas erraron apenas 4 tackles en los 80 minutos. Uno de esos les costó la derrota.
Pero se insiste: se perdió esta batalla, pero la guerra aún no terminó y las posibilidades de Los Pumas de acceder a los cuartos de final siguen intactas. Más aún: el equipo mostró estar entero. Hubo varias actuaciones sobresalientes, con el pack como estandarte. Podemos anotar a Juan Fernández Lobbe (elegido The Man of the Match), el tucumano Julio Farías Cabello (consagratoria faena), Patricio Albacete, Manuel Carizza (otro que mostró alto nivel), Mario Ledesma (eterno), Juan Leguizamón, Juan Figallo (estuvo a centímetros del try) y Rodrigo Roncero, que está en todos lados, por más que a veces se exceda en los penales. No rindieron Creevy y Martín Scelzo cuando ingresaron, con el agravante que ahí fue cuando peor cuando funcionó el scrum, que, por otra parte, resultó el punto más flojo del equipo.
También los backs jugaron un gran partido. En defensa y quebrando cuando tuvieron la chance. Además, pudieron recomponerse del impacto que significó perder en cuestión de minutos, y rápido, a los dos más experimentados, como Contepomi y Tiesi. En ese sentido, Bosch, que entró por Felipe, tuvo una excelente noche, tackleando y generando una situación que no terminó en try por poco.
Ahora llegará el momento del descanso -hay varios golpeados- y de elaborar lo que para algunos es el duelo, porque sintieron que la victoria estuvo al alcance de la mano. Seguramente, el grupo se cerrará más estos días, y es entendible. Hay que ajustar temas porque lo que queda sigue siendo muy duro y de altísimo desgaste físico, como parece que es lo que terminará ofreciendo globalmente esta Copa del Mundo (Escocia-Rumania fue un ejemplo).
El plantel permanecerá en Dunedin hasta el jueves y recién ese día emprenderá viaje hacia Invercargill, en la punta de la Isla Sur. Ahí aguarda Rumania, que no será nada fácil. De todos modos, Los Pumas ya tienen un punto en el bolsillo (el bonus defensivo), que al final de la cuenta puede valer oro.
El equipo está, y esa es una gran noticia. Ha dado muestras cabales de grandeza en la batalla de Dunedin. Cuando se pierde así es más fácil construir. Todo está por jugarse y nada está dicho. Ah, y quedó claro que a Los Pumas nunca hay que darlos por muertos.
Crédito Foto: UAR-Vergara








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