Disfrutar
Fue un verdadero día de esparcimiento para Los Pumas éste del jueves en Palmerston North. Necesario. Para terminar de quitarse todo el desgaste que dejó el partido con Escocia y para encarar de lleno lo que resta de aquí al domingo a las 13, cuando en el Arena Manawatu haya que jugar contra Georgia para atravesar la primera rueda e instalarse, por segunda vez consecutiva, entre los ocho mejores de la Copa del Mundo.
Todo contribuyó en este jueves. Sol y temperatura agradable, condiciones que no se habían dado en todo este tiempo en Nueva Zelandia. Y como eje central, un asado, el tradicional de los jueves, esta vez junto a familiares y amigos. Después, paseo por la ciudad, que tiene un gran movimiento hasta las 5 de la tarde, pero que ahí cesa por completo. Los negocios cierran, se hace muy complicado conseguir un lugar para cenar y a eso de las 10 de la noche no queda un alma.
Pero el Fanzone de Palmerston North es, hasta aquí, el mejor de los lugares por los que han transcurrido Los Pumas. Con varios juegos para los chicos, todos vinculados con el rugby, como empujar en un scrum junto a los All Blacks, un muy buen grupo que toca en vivo y decenas de actividades. La del día correspondió a tratar de batir récords y entrar en el Guinness con mayor cantidad pases (179), el scrum más numeroso del mundo (400 personas) y la mayor cantidad de tackles en un minuto (21). Sólo se consiguió éste último, con 36. Los otros dos, frustrados.
En la plaza central de Palmy, donde está instalado el Fanzone, el disfrute también envolvía a Santiago Phelan, acompañado por su mujer y sus cuatro hijos, los tres varones, claro, fanas del rugby y sin querer irse del lugar.
Hay una imagen que dan Los Pumas y que tiene que ver con estar disfrutando al máximo ésta Copa del Mundo. Cada día se vive de esa manera y, por eso, el grupo luce muy sólido, con los más jóvenes y los más veteranos ya con absoluto espíritu de cuerpo en común.
El viernes, a las 10, volverán a los entrenamientos. Ya con equipo confirmado. Un XV con grandes condiciones de hacer un muy buen partido y de vencer a Georgia, que es un rival duro, pero que está por debajo de los argentinos, sobre todo si se logra desordenarlos, como se hizo ante Rumania. No será muy diferente el planteo.
Claro que éste partido ofrece diferencias a aquel disputado en Invercargill. Ahora, Los Pumas pueden pasar después de él a los cuartos de final. O incluso antes, si Escocia no logra ningún punto en su crucial test del sábado a las 20.30 (4.30 de la Argentina) ante Inglaterra, en el Eden Park de Auckland. Pero vale asegurar que hoy por hoy ningún integrante del plantel tiene en mente ese cotejo previo. La cabeza está en ganarle a Georgia, pase lo que pase con los otros dos rivales directos del Grupo B.
De todos modos, como se escribió ayer, hay múltiples posibilidades en la calculadora que brinda Inglaterra-Escocia. De acuerdo a los resultados, Los Pumas pueden quedar primeros, segundos, protagonistas de un triple empate y hasta eliminados. Aquí tienen todas las variables.
Pero volvamos a Georgia, que el miércoles dejó atrás a Rumania en un partido bastante flojo. Antes de venir a NZ, los Lelos (así les dicen) tenían dos objetivos: vencer a Rumania y a Los Pumas. Quieren un triunfo histórico y se creen en condiciones de ello. Van a plantear batalla feroz y si hay otra vez lluvia como se pronostica, quizá los planes de Los Pumas tengan otra vez un vuelco, como frente a Escocia. Por eso, al test no hay que subestimarlo.
Mientras tanto, la Copa del Mundo va llegando al fin de semana que cerrará la primera rueda, donde sobresale el partido que éste viernes jugarán los Springboks y Samoa. Los isleños apuesta a un batacazo, sin dejar de quejarse porque en el duelo clave con Gales tuvieron apenas cuatro días de descanso contra la semana entera de su rival. Es así: por el poder de la televisión, los grandes juegan sólo los fines de semana (handicap del que también gozaron Los Pumas) y en el medio se ponen los partidos de los equipos que no pasarán a los cuartos de final.
Los All Blacks, en tanto, posaron con un cartel durante una práctica deseándole mejoría a la salud de la leyenda Jonah Lomu, quien desde la semana pasada se encuentra internado por su problema de riñón y bajo un absoluto bloqueo informativo de parte de su familia.
Otra noticia que hizo ruido en estos días es que el CEO de la Unión neozelandesa, Steve Tew, amenazó con no presentar a los All Blacks en la próxima Copa del Mundo de 2015, en Nueva Zelandia, si el IRB no modifica sus rígidas restricciones comerciales a los distintos seleccionados, que no pueden lucir ningún tipo de publicidad. “Este Mundial significó una ruina”, agregó Tew. Mañana abordaré ese tema en La Nación.
Ocurre que el IRB tiene para la RWC bloqueos mucho más fuertes que, por ejemplo, el Mundial de fútbol. No sólo con la publicidad, sino con las imágenes. Y hay un seguimiento casi policíaco al respecto. En Francia 2007, por ejemplo, las grandes agencias de noticias internacionales llevaron adelante un boicot que duró varios días (alcanzó al partido inaugural entre Los Pumas y Francia) y ahora pasa algo similar con la prensa australiana.
Se estima que en la próxima asamblea del IRB, en mayo del año que viene, estos temas serán presentados sobre todo desde el lado de los popes de la Sanzar. Y no olvidar que después de esta Copa del Mundo habrá elecciones en la FIFA del rugby. El actual presidente, el francés Bernard Lapasset, amigo argentino y que lideró la cruzada desde la institución para incluir a Los Pumas en el torneo de la Sanzar, competirá con el inglés Bill Beaumont, quien también integra éste consejo.
Pero todo esto es ajeno al tema principal que nos ocupa en éste viaje a Nueva Zelandia. Estamos por Los Pumas. Y, entonces, entramos en cuenta regresiva. Georgia y la misión de avanzar a los cuartos de final están cada vez más cerca. A disfrutarlo.









Newman
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