Los Pumas y los Mundiales (capítulo III)
Desde Auckland, Los Pumas partieron hacia Hamilton, sede del partido con Fiji. Lo hicieron con una semana de anticipación. Para todos, el seleccionado argentino era amplio favorito a clasificarse hacia los cuartos de final. O sea, quedar segundos detrás de los All Blacks. En el campamento comandado por Silva y Guastella había más preocupación por Italia, del que se sabía poco, pero Aitor Otaño, quien viajó como asistente del manager, llegó con noticias alentadoras: los azurros eran débiles y los neocelandeses los habían aplastado con un 70-6. Mala señal: se pensaba antes en Italia que en Fiji.
El sábado 24 de mayo de mil novecientos ochenta y siete, en el Hamilton Rugby Park, Los Pumas debutaban en el Mundial. Aquí, cientos se quedaban despiertos en la madrugada para seguir las alternativas en directo por la tele. Salían a la cancha Salvat (debut absoluto con apenas 20 años); Campo, Cuesta Silva, Turnes y Juan Lanza; Porta y Gómez; Allen, Travaglini y Mostany; Milano y Branca; Morel, Cash y Molina.
La táctica era sencilla: percutir todo el tiempo con los forwards, sobre todo con el scrum, y mantener la pelota segura para no entrar en el torbellino que les convenía a los fijianos. Y así empezó el partido dirigido por el escocés Jim Fleming. De una infracción en un scrum, Porta dispuso de un penal a 35 metros de la hache. Fácil para un fenómeno como Porta. Pero cuando estaba acomodando la pelota se le acercó un chico con arena. El capitán argentino nunca había pateado de esa forma. Pero probó. Y falló.
Poco más tarde, otro penal. Otra vez la arena. Y otra falla. “Todavía me pregunto por qué agarré la arena si jamás había pateado así. Eso indica que ese día estaba todo mal”, dijo Porta años más tarde.
El partido estaba en el terreno que querían Los Pumas, pero las imprecisiones eran muchas. Hasta que a Porta le taparon una patada (Branca le entregó la pelota muy exigido), y Gale llegó al try. Sorpresa total. Y derrumbe absoluto del equipo argentino. De ahí en más todo fue de los fijianos. Los Pumas eran una sombra y el tackle histórico no aparecía salvo en algunos arrestos de Allen, Branca o Cash.
Una jugada de manos por toda la cancha sentenció el segundo try, después Malaga se filtró por el ciego y quebró el débil tackle de Gómez y, por último, Savai vulneró por cuarta vez el ingoal argentino. Encima, se desgarró Milano.
Un try penal no alcanzó ni para el consuelo. Los Pumas habían perdido 28-9. La clasificación hacia los cuartos de final quedaba más que comprometida. Se había concretado una de las mayores pesadillas en la historia del seleccionado argentino.
Sigue el martes 20/2






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Los Pumas (Australia)
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