Razón mata corazón
Argentina casi afuera del Mundial. Inglaterra, jugando con inteligencia, derrotó a Los Pumas en un partido que tuvo un quiebre con la expulsión de Tomás Lavanini a los 17 minutos de la primera etapa. El corazón de Los Pumas no alcanzó para superar el escollo de un equipo intenso y cerebral como el seleccionado de la Rosa. Inglaterra 39 – Argentina 10.
Cuando Nigel Owens le mostró la tarjeta roja a Tomás Lavanini la suerte de Argentina en la Copa de Japón estuvo echada. Solo quedaba la heroica y en el rugby de 2019 ya no se gana con la heroica. Por mas que los jugadores se inmolen en cada contacto, por mas que salgan vacíos, como dijo Pablo Matera después del partido, con la heroica ya no se gana. Locura, corazón, garra, coraje. Llámese como se llame es un buen ingrediente, pero ya no alcanza.
Antes de la expulsión de Lavanini hubo una escaramuza después de un tackle a destiempo de Pablo Matera sobre Owen Farrell. Antes de la expulsión de Lavanini hubo una decisión dudosa de patear a los palos para sumar tres en una jugada que ameritaba seguir intentando cerca del ingoal inglés. Locura y malas decisiones. Argentina salió a inmolarse, se notó en cada contacto de esos primeros minutos pero, como sucede desde hace bastante tiempo, faltó razón. Seguramente en cada partido existe un plan de juego, pero la falta de reflexión para ejecutarlo lo hace invisible adentro de la cancha.
En el rugby de hoy, con cada segundo del partido, cada metro del rectángulo y cada movimiento de jugador que pisa el pasto sometidos a un análisis exhaustivo, es mas importante la razón para ejecutar en la cancha todo ese bagaje de estudio, que el corazón para inmolarse en una jugada. Inglaterra, el rival de Los Pumas en el triste atardecer de Tokio, es el mejor ejemplo de eso.
La jugada de la expulsión fue decisiva. Farrell se agacha justo antes del impacto, pero eso no sirve como argumento para atenuar la culpa de Lavanini. Él sabe que las reglas y las recomendaciones a los árbitros apuntan a cuidar la integridad física de los jugadores y se pone especial énfasis en los golpes arriba del pecho, entonces no debe ir de esa manera al contacto. El fragor de la lucha, la locura del roce, no son excusas. Lavanini es un segunda línea poderoso e intenso, pero el mejor jugador de Los Pumas en esta Copa casualmente es el otro segunda línea y si hay algo que destaca a Guido Petti es su capacidad para pensar en en el espacio mas caliente del juego, en el fuego de la lucha cuerpo a cuerpo.
En los minutos que siguieron a la expulsión pareció que Los Pumas se plantaban bien ante la adversidad. Fue solo una ilusión. La realidad es que Inglaterra, un equipo que hace de la razón una bandera, siguió jugando su partido, siguió fiel a su plan. Tomó nota del hombre menos del equipo rival pero entendió que el partido dura ochenta minutos y la victoria llegaría por decantación. Y así fue. Con el try de Elliot Daly, casi veinte minutos después de la expulsión, y el de Ben Youngs, con tiempo cumplido, los ingleses se fueron al descanso con el resultado muy cómodo.
Inglaterra jugó con la paciencia necesaria porque el trío Youngs – Ford – Farrell, es decir la usina generadora de juego, llenó de reflexión al Tokio Stadium. Y, sabiendo que es muy temprano para hacer balance alguno, igual resulta oportuno analizar la función del apertura. A falta de uno, Inglaterra juega con dos aperturas, y por si fuera poco, le agrega el oficio y la experiencia del medio scrum Youngs. Es decir que la prioridad de uno de los dos mejores equipos del mundo es pensar para la generación del juego. Argentina parece elegir el camino contrario. El apertura de los últimos años, Nicolás Sánchez, es un gran jugador al que se destaca mas por su coraje a la hora del contacto, que por su capacidad para conducir el juego de Los Pumas. Los dos antecesores inmediatos en el uso de la 10 del seleccionado fueron Felipe Contepomi y Juan Martín Hernández, dos cracks, tal vez los dos mejores jugadores argentinos de los últimos veinte años. Y eran tan buenos que además de ser los primeros en poner la cara a la hora del tackle, cuando había que pensar, también eran los mejores. Nico, muy bueno con el pie, tuvo un gran mundial 2015 pero en el centro de la cancha los tenía al mismísimo Juani y a Marcelo Bosch. Tal vez esa ilusión del 2015 llevó a que en los años posteriores se siguiera prefiriendo un diez combativo sobre uno cerebral. En esta copa, con una pareja de centros que jugó por debajo de lo que venía aportando, la falta de conducción y análisis dentro de la cancha quedó al descubierto y se pagó caro. Tampoco Benjamín Urdapilleta pudo aportar mucho cuando jugó. Inglaterra elige razón al poner de diez a George Ford. Y le sale bien. Argentina eligió corazón para esa función y ya empieza a hacer las valijas.
Por supuesto que Inglaterra no es solo cerebro. Basta ver la intensidad de su tercera línea. La vehemencia de cada impacto de Sam Underhill o de Tom Curry, los Kamikazes de Eddie Jones, son una buena muestra de que el fuego y el corazón existen. La diferencia es que están muy bien dirigidos y explotados por la planificación del entrenador y la inteligencia de las cabezas pensantes adentro de la cancha.
El 15 – 3 parcial, que no fue peor porque Farrell estuvo muy impreciso a los palos, y el 15 – 14 en número de jugadores, sentenciaban un partido liquidado al final del primer tiempo.
El segundo tiempo estuvo de mas. Inglaterra ya puso la cabeza en su continuidad en la Copa y Argentina padeció esos cuarenta minutos con la tristeza de la pronta despedida. Los cambios no modificaron el devenir del partido. Apenas queda esa buena jugada a la salida del line (planeada, pensada), que derivó en el try de Matías Moroni. Inglaterra respondió enseguida y amplió la diferencia.
Los últimos minutos mostraron la vergüenza deportiva de Los Pumas que, con todo en contra, siguieron yendo al frente. Sobre todo el capitán que, disminuido fisicamente, corrió y se golpeó hasta el final. También los ingresados Bautista Delguy y Lucas Mensa, trataron de poner el equipo adelante.
Es un día opaco para el rugby argentino. Desde 2003 Los Pumas no quedaban afuera en primera ronda y ahora todo depende de un milagro tongano. Improbable. Que feos son los mundiales en las antípodas! Desde aquel mazazo de Fiji en la primera copa, las madrugadas mundialistas han sido bastante desdichadas para los argentinos. El inolvidable try de Lucas González Amorosino es la única estrella en un cielo negro de horarios incómodos.
Se empieza a cerrar un año raro del rugby internacional argentino. A la emoción de llegar a la final del Super Rugby le sucedió la desazón de la Copa de Japón. Ya llegará el momento del balance y la toma de decisiones. En esa hora será necesaria la razón que faltó adentro de la cancha porque ya lo comprobamos, razón mata corazón.
Aunque hoy no hay razón que valga. El corazón puma está triste.
Daniel Dionisi
SÍNTESIS
Argentina (10): Emiliano Boffelli; Matías Moroni, Matías Orlando, Jerónimo de la Fuente y Santiago Carreras; Benjamín Urdapilleta y Tomás Cubelli; Javier Ortega Desio, Marcos Kremer y Pablo Matera (cap); Tomás Lavanini y Guido Petti; Juan Figallo, Julián Montoya y Nahuel Tetaz Chaparro.
Entrenador: Mario Ledesma.
Ingresaron: Mayco Vivas, Santiago Medrano, Agustín Creevy, Matías Alemanno, Tomás Lezana, Felipe Ezcurra, Lucas Mensa y Bautista Delguy.
Entrenador: Mario Ledesma.
Ingresaron: Mayco Vivas, Santiago Medrano, Agustín Creevy, Matías Alemanno, Tomás Lezana, Felipe Ezcurra, Lucas Mensa y Bautista Delguy.
Inglaterra (39): Elliot Daly; Anthony Watson, Manu Tuilagi, Owen Farrell (cap) y Jonny May; George Ford y Ben Youngs; Billy Vunipola, Sam Underhill y Tom Curry; George Kruis y Maro Itoje; Kyle Sinckler, Jamie George y Joe Marler.
Entrenador: Eddie Jones.
Ingresaron: Luke Cowan-Dickie, Mako Vunipola, Dan Cole, Courtney Lawes, Lewis Ludlam, Willi Heinz, Henry Slade, Jack Nowell.
Ingresaron: Luke Cowan-Dickie, Mako Vunipola, Dan Cole, Courtney Lawes, Lewis Ludlam, Willi Heinz, Henry Slade, Jack Nowell.
Primer Tiempo: 6′, Penal de Urdapilleta (A); 8, 35 y 42′, Tries de May, Daly y Youngs (I).
Expulsado: 17′, Lavanini (A).
Parcial: Inglaterra 15 – Argentina 3.
Parcial: Inglaterra 15 – Argentina 3.
Segundo Tiempo: 5, 34 y 40′, Goles de Farrell por Tries de Ford, Nowell y Cowan-Dckie (I); 12′, Penal de Farrell (I); 31′, Gol de Boffelli por Try de Moroni (A).Estadio: Tokyo Stadium.
Árbitro: Nigel Owens (Gales).
Asistente: Ben O’Keeffe (Nueva Zelanda), Andrew Brace (Irlanda).
TMO: Marius Jonker (Sudáfrica)
Árbitro: Nigel Owens (Gales).
Asistente: Ben O’Keeffe (Nueva Zelanda), Andrew Brace (Irlanda).
TMO: Marius Jonker (Sudáfrica)









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