A propósito del gusto
“Ganó el rugby que le gusta a la gente”, colocó en su tapa principal el diario La Nación del domingo. Se refería, claro, al estilo que acostumbra a realizar Hindú. O sea, juego desplegado, acciones vistosas de sus backs, largos salteos, cambios de ángulo, poder de try por afuera. Pero Hindú no fue campeón sólo por eso. No por lo que se considera, a mi juicio erroneamente, el rugby que le gusta a la gente.
Hindú fue un justo campeón por la tremenda actuación que el sábado tuvieron sus forwards y por la defensa que mostró a lo largo de los 80 minutos. Los tries no llegaron por las acciones lucidas de sus tres cuartos. Uno fue tras una pelota robada en el line y los otros dos, por errores de Alumni y una pequeña pizca de suerte que necesita todo campeón.
Hindú fue un justo campeón porque encontró el equilibrio que no había tenido en años anteriores. Porque sin traicionar su estilo de juego ofensivo con sus backs, fortaleció la tarea de los forwards. Y una vez más quedó demostrado, como ocurrió el sábado, que este tipo de partidos los gana el pack.
Hindú no planteó lo que todos suponían: sus tres cuartos contra los delanteros de Alumni. No. Fue a dar lucha en el pack, a aguantar a un rival poderoso en ese terreno. Y lo doblegó. Lo hizo retroceder, lo cansó y hasta logró sacarlo de sus casillas.
Creo que decir que ganó el rugby que le gusta a la gente es menospreciar al resto. ¿Acaso no se disfruta ver cuando un equipo ataca con sus delanteros (por algo llevan ese nombre, porque son los que atacan)? ¿Acaso no genera sensaciones que tienen que ver con la raíz del rugby argentino cuando un equipo cierra a tackles el centro de la cancha?
Recuerdo que en 1989, cuando Banco Nación y Alumni compartieron el título, recibí muchísimas críticas por defender el estilo de Alumni, cuando el resto derrochaba elogios hacia el lujo de Porta y compañía. Yo decía en ese entonces que lo de Banco era sensacional, pero que Alumni tenía más futuro. Los tres títulos consecutivos que elaboró después el equipo de Tortuguitas me dieron en algo la razón.
Al contrario de aquel Banco, este Hindú tiene mucho futuro. Porque logró consolidar un equipo completo. Y, además, cuenta con muchos jóvenes que están convencidos de que este es el camino. Un camino que arrancó ya hace mucho tiempo y que tuvo varios mentores. Porque este es el Hindú que proyectó José Javier Tito Fernández y que plasmó ahora Patricio Pato Noriega.






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Todos al Ingoal (25°)
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