¡Lástima!
Los Pumas dejaron pasar hoy una inmejorable oportunidad de llevarse al menos un empate de Twickenham ante una Inglaterra que, sin ser más, terminó imponiéndose por 16-9, gracias a un try convertido a 11 minutos del final. Los argentinos, que en el balance general tuvieron una aceptable actuación, cometieron errores determinantes, sobre todo en la toma de decisiones y en el uso del pié.
El test, cerrado y con pocas ocasiones de try, fue parejo, aunque los Pumas tuvieron varias chances de sacar ventajas en el primer tiempo, que concluyó con un empate en 9 (tres penales de Martín Rodríguez Gurruchaga; dos penales y un drop de Jonny Wilkinson). En el complemento, Inglaterra controló la posesión y llegó al try en una jugada que se produjo luego de varias fallas argentinas: un mal kick, sucedido de un par de fallas en el tackle. De ese modo, el grandote Matt Banahan (verdugo en Manchester y en Salta) corrió hasta abajo de los palos.
El final fue cerca del ingoal inglés. A los 36, una serie de movimientos que arrancaron con Alfredo Lalanne sorprendiendo por el ciego, culiminaron con un penal propio por retención de pelota, cuando los forwards (que no habilitaron a los backs, que estaban en ventaja numérica) tenían contra las cuerdas al local. Y en los últimos 2 minutos, sendos lines en 5 yardas no se pudieron aprovechar.
Los Pumas tuvieron como baluartes a sus históricos y sufrieron la escasa experiencia de sus backs. Un gran partido de Rodrigo Roncero, Juan Fernández Lobbe, Martín Scelzo (martirizó a los dos pilares que le pusieron enfrente), Patricio Albacete, Lucas Borges y Horacio Agulla. En cambio, Santiago Fernández (falló dos drops accesibles en el primer tiempo) y Martín Rodríguez Gurruchaga (marró tres penales, uno al menos bastante accesible) no estuvieron en un buen día.
Salvedades: Fernández tuvo toda la presión inglesa encima y, además, muchas veces Lalanne no lo asistió con rapidez. Rodríguez Gurruchaga, por su parte, debutaba nada menos que en Twickenham, con un puesto cambiado y con el peso de ser el pateador del equipo.
Inglaterra no ofreció mucho y sólo mostró una leve superioridad en un breve lapso del segundo tiempo, justo cuando llegó el try de Banahan. Incluso pudo desnivelar antes, pero Wilkinson, increíblemente para él, falló tres penales. Demasiados errores en el manejo y bastante indisciplina (cometió 10 penales, pero el árbitro le perdonó varios más). Los Pumas, que en la primera parte sólo hicieron 4 penales, en el segundo llegaron a 5.
Teniendo en cuenta que se trataba del primer partido de la gira y el primero después de junio, la actuación de Los Pumas, con al menos cinco titulares lesionados, fue satisfactoria y siembra esperanzas de cara al test del próximo sábado ante Gales, en Cardiff, y al del 28 con Escocia, en Edimburgo.
Volvió a funcionar el scrum, que fue superior al de Inglaterra, pero falló de nuevo el line. De esa formación sólo se obtuvieron dos pelotas limpias, ambas a la segunda posición, la más complicada para atacar. Y si bien se mejoró en la disciplina, aún falta. Hubo tackle, pero una distracción costó el único try y faltó quizá un poquito más de atrevimiento frente a un rival presionado por su público y por los malos resultados.
Una lástima porque era un partido para llevarse al menos algo de la Catedral del rugby. De todos modos, hay que analizar lo hecho en los 80 minutos y, entonces, se puede afirmar que esta derrota dolerá por la oportunidad perdida, pero no por el rendimiento. A eso deberían apuntarle Los Pumas en estos tiempos de transición.






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