Reinventarse
Hindú lo hizo de nuevo: Recuperó el título de Buenos Aires al derrotar a Alumni por 27-20. Con adversidades logró su 10° título , estirando su hegemonía en el rugby de la URBA.

Los capitanes de Hindú: El Gato Delguy y ante su ausencia Santi Fernández. Foto: URBA (Emiliano Raimondi)
¿Cómo explicar que un equipo que perdió la misma cantidad de partidos (11) que en sus últimos tres años, se corone en las dos competencias que jugó?¿Cómo explicar que un un equipo al que le sacaron a dos de sus figuras para las finales, y que perdió a su capitán a último momento, continúe con su andar ganador? Hindú tiene las fórmulas y las respuestas. El secreto está en reinventarse. Se adapta a todas las circunstancias. No se encapricha con intentar siempre por los mismos caminos, porque tiene muchos libretos para ser un gran equipo de rugby. En los dos partidos decisivos entendió por donde pasaba el juego, y no paró de taclkear hasta desgastar a los rivales.
Esta 10° corona fue especial por varias cuestiones. La primera, porque la remó de atrás como ningún otro torneo. Le costó mucho el recambio en algunas posiciones y no encontró soluciones durante varios trayectos de la competencia. Mientras Tito Díaz Bonilla estuvo con Jaguares, sufrió la ausencia de un conductor que maneje los hilos del equipo. Pero se recuperó, y ya con el Nacional de Clubes bajó el brazo no paró. A partir de ahí fueron 12 victorias y dos únicas caídas ante Newman y CASI. Una recta final fiel a su estilo, de menor a mayor, y terminando coronándose una vez más. Otra de las razones por la cual fue un título especial, es porque fue el último de Nicolás Fernández Miranda antes de su partida a Jaguares. Casi entre lágrimas, expresó en ESPN apenas terminado el partido algo que viene pregonando hace varios años: “Hoy hay que disfrutarlo y mañana es tan pasado como todo lo que pasó atrás. Hay que seguir tratando de ser un poco mejor todos los días”. El ex medioscrum de los Pumas se despidió luego de seis temporadas, en las que logró siete títulos y ganó el 80% de los encuentros que dirigió. Los retornos luego de varias temporadas en Europa de Horacio Agulla y Santiago Fernández, sin dudas le dan una impronta especial. Ganaron títulos cuando eran jóvenes, y hoy, por primea vez, lo hicieron siendo líderes y referentes. El tiempo dirá si es especial por otro factor importante: Pudo haber sido el último de Hernán Senillosa, el mejor jugador de la historia de Hindú. La rotura de tibia y peroné sufrida en 2016 no lo hizo caer, y hoy volvió a festejar a sus 40 años. Un ejemplo de competitividad y constancia.
Antes de los festejos y de la emoción hubo un partido en el que Hindú fue pura contundencia. Se aguantó todos los embates de Alumni, tackleando a más no poder, y golpeó cuando tuvo que hacerlo. Lastimó primero con una fórmula siempre eficaz para el elefante: El try de maul apoyado por Ignacio Martínez Sosa (el único jugador que estuvo presente las 24 fechas). Este llegó luego de kick quirúrgico de Joaquín Díaz Bonilla, que iba ser determinante minutos más tarde. Manejó los hilos de su equipo, sumó dos penales y con una gran maniobra individual anotó un try como una semana atrás. El 10 marcó 18 puntos en la semifinal y 17 hoy, ratificando su categoría de “jugador distinto”. Y para que Tito se luzca, tuvo que contar con otra genial actuación de Felipe Ezcurra, que desde que renunció a su contrato con la UAR fue clave. La lesión de Lucas Camacho había dejado un hueco grande, y el ex Pumita lo llenó. Su velocidad e inteligencia le dieron un salto de calidad al equipo, sumado a su entendimiento con Díaz Bonilla. Los 10 partidos que arrancó como titular Ezcurra, los ganó. La complementación de Santiago Fernández, su lectura de juego y su experiencia para manejar los tiempos también fueron importantes para Hindú. No se puede dejar de mencionar a Lautaro Bavaro, Nicolás Leiva y Severiano Escobio, tres piezas fundamentales que mantuvieron su regularidad a lo largo del 2017.
Alumni logró descontar sobre el final del primer tiempo, y con valentía se mantuvo en juego. No se traicionó nunca y se fue acercando de a poco con la potencia de Santiago Montagner como bandera. Pero sus esfuerzos se vieron frustrados cuando Bautista Álvarez le interceptó una pelota a Franco Battezzati y liquidó el encuentro. El wing, que iba a ser suplente, pero las partidas de Sebastián Cancelliere y Bautista Ezcurra le dieron un lugar, terminó siendo decisivo en los dos partidos. El descuento de Luca Sábato encendió una ilusión en Tortuguitas, pero suerte ya estaba echada.
Párrafo aparte para un gran equipo como Alumni, digno en la victoria y en la derrota. Un conjunto que al arrancar la temporada se lo vislumbraba más en la pelea de abajo que en la de arriba. Encontró la madurez y el juego que lo llevaron al partido decisivo luego de seis años. Tiene muchos motivos para hacer un balance positivo, y un plantel con mezcla de experiencia y juventud que puede seguir arriba las próximas temporadas. Con audacia y el equilibrio necesario, logró afianzar una idea
Se terminó un Top 12 novedoso, extenuante y apasionante. El campeón terminó siendo el equipo de la época, que volvió a demostrar que su hambre de ganar no para. No hay soluciones mágicas. Jugar el mejor rugby posible, evolucionar y, sobre todo, reinventarse constantemente.
Por: Nicolás Casanova








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