Nordeste
En este país tan grande y tan desigual y en este rugby tantas veces conmovedor, es posible tejer una historia como la que gira alrededor del seleccionado del Nordeste y otra más acerca de la increíble final que disputó y ganó ante Sur por el ascenso al Argentino de Mayores que organiza la UAR.
¿Cómo puede explicarse que un equipo (Sur) haya ganado el partido de ida por 48-12 y que el otro (Nordeste) lo diese vuelta con un 32-0 apenas una semana más tarde? Vale, en principio, un detalle geográfico: entre una sede de la final, Bahía Blanca, y la otra, Corrientes, hay 1.474 kilómetros de distancia, que al menos en uno de los trayectos, cada seleccionado debió recorrerlo en micro. O sea, 26 horas de viaje.
Podríamos citar un segundo ítem, esta vez climático. El choque Sur-Nordeste se disputó en Bahía Blanca con un fortísimo viento y baja temperatura. Al sábado siguiente, en Corrientes, el termómetro marcaba 38 grados a dos horas del test, pero un tremendo viento sur y llovizna la redujo a 18 a la hora de jugar.
Julián Del Villar, 46 años, hombre del CURNE de Resistencia (aunque criado en la contra, Sixty), ex octavo y en su primera temporada como entrenador del seleccionado del Nordeste, aporta otra visión más al ser entrevistado por este blog: “Se dieron, a mi entender, dos aspectos más. Por un lado, el equipo venía desgastado de las dos batallas con Santiago del Estero. Por el otro, creo que no se planteó adecuadamente el partido en Bahía”.
Las batallas a las que hace referencia con Santiago, una semana antes de la final por el Ascenso, también dejaron su huella geográfica. El equipo viajó 680 kilómetros y 9 horas en micro para regresar de Santiago. El periplo iba a ser el sábado por la noche, pero debió postergarse 24 horas por los cortes de ruta. O sea, Nordeste llegó el lunes a Resistencia y el viernes partió hacia Bahía, aunque en ese primer tour combinó avión (a Capital) y micro. El regreso sí fue sobre cuatro ruedas.
La charla con Del Villar también sirve para buscar el costado del juego a esa remontada que él compara como levantar un 4-0 en el fútbol. “El miércoles tuvimos una sesión de video y comprobamos cómo nos habían atacado por la plataforma del line y por el callejón del apertura. Entonces, hicimos cambios, algunos tácticos y otros obligados. Cambiamos la pareja de medios, un tercera línea y un pilar izquierdo”. Con respecto a esto último, se trató de Franco Bianello, quien en el regreso de Bahía se quedó en Buenos Aires probándose en Banco Nación.
En el camino al retorno al grupo mayor de la UAR, Nordeste tuvo sólo dos amistosos y el plantel, que arrancó con 28 jugadores, se estiró a 38 cuando surgió la posibilidad de disputar una serie en Santa Fe, que luego fue cancelada. Entonces, apareció la chance de enfrentar en Salta al local y a Tucumán.
De esa experiencia, Del Villar se toma para sentenciar que Nordeste no está en condiciones de jugar en la Zona Campeonato. “Las diferencias son muy grandes, diría que hasta injustas. Fíjese que con Salta perdimos por 30 puntos y con Tucumán, por 60”.
Del Villar va un poco más allá: “Creo que vamos a ser partenaires el año que viene, y eso no es bueno. Pero esta es una opinión absolutamente personal”.
Por eso, el entrenador de Nordeste señala que “todavía no terminamos de asumir lo que conseguimos”.
Del Villar sostiene que las diferencias entre Buenos Aires y el resto son abrumadoras. “Buenos Aires no necesita del Interior”, agrega.
Sostiene que el Regional que lanzará la UAR “es un hecho positivo”, pero alerta que “ya no se puede atender más el profesionalismo desde el amateurismo. No dan más las horas/hombre para atender todo”.
Nordeste se entrenó para el Argentino siempre en el CURNE de Resistencia. Tres veces por semana: una a la hora de la siesta y dos por la noche. ¿Y por qué la final entonces se jugó en Taraguy de Corrientes?, preguntamos. Ocurre que la Unión del Nordeste agrupa a las provincias de Chaco y Corrientes. Y como ya se había jugado un partido este año en Resistencia, el otro quedó para Corrientes.






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