Caras
Esta cara de Los Pumas duró los primeros 60 minutos de los 80 jugados en la Gold Coast australiana. Sólo defendiendo ante la casi nula obtención acentuada por errores no forzados en las escasas pelotas propias. En ese lapso, los Wallabies establecieron una diferencia en el score de 29-13 que debió haber sido mucho mayor porque la acción estuvo en campo argentino por encima del 80 por ciento. Tres tries a uno, sólo porque Juan Fernández Lobbe -uno de los dos primera clase que tiene el seleccionado; el otro es Marcelo Bosch- pescó una bola de esas que pesca él y desde atrás de mitad de cancha, Manuel Montero concretó un slalom a pura picardía, potencia y velocidad. Esta cara fue la más floja hasta ahora en el Rugby Championship.
Esta cara, especialmente representada por el formidable Chelo Bosch (además, animal tacklanedo)y en plano ataque y jugando, fue la de Los Pumas en los últimos 20 minutos. La que permitió una espectacular remontada con mucho desenfado, dos tries (de Bosch, con un 50 por ciento de otro Belgrano Athletic, Tomás Cubelli, y un precioso kick de Nicolás Sánchez que apoyó Joaquín Tuculet) y un impensado empate que estuvo al alcance de la mano. Sí, de aquel 29-13, los argentinos llegaron al último scrum abajo de los palos australianos con la chapa 32-25. Otro fallo muy fino, demasiado, del árbitro neozelandés Glen Jackson salvó a los australianos. También, vale decirlo, faltó experiencia argentina en ese momento caliente. Ese scrum se consumió los 4 últimos minutos hasta que Jackson pitó free-kick para los Wallabies.
Esta cara, la de Los Pumas arriesgando y atacando, es la que se guarda en éste balance del partido, más allá de la derrota y de los primeros 60 minutos. ¿Por qué? Porque Los Pumas dejaron varios elementos a favor junto a los también errores importantes. En principio, la actitud de, aún perdidos y con riesgo de ser goleados, ir a jugar y a buscar, sin resignar la idea. Mucho más: confiando y seguros de esa idea. Con Bosch como abanderado, con un scrum que recién apareció a los 17 minutos del segundo tiempo y contagió y, fundamentalmente, con un banco que superó con creces al banco consagrado de los Wallabies. Esto no debe verse en un partido perdido, sino en los muchos partidos que pueden ganarse en el futuro. Que el banco empuje significa que hay un equipo. ¿Errores? Mirar cómo los Springboks, hoy mismo, no supieron quebrar a los All Blacks con el triunfo a centímetros. En el mundo del rugby, los únicos perfectos son los campeones del mundo, que ya llevan dos Rugby Championship y medio sin perder. La cuestión es crecer y, aún con esos 60 minutos; aún con los Wallabies que perdonaron la vida y aún con errores que volvieron (el line), Los Pumas dieron un pequeño pasito adelante. Son 4 derrotas, es cierto, pero 3 puntos en la tabla por bonus.
Crédito Fotos: Prensa UAR









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